Hoy, 20 de Octubre, festividad de Santa Adelina, no me resisto a comentar una cuestión que está totalmente de actualidad y que va a suponer, si nadie lo impide, un ataque contra la vida humana gravísimo. Me estoy refiriendo a la nueva Ley del Aborto que este gobierno que nos desgobierna (se ve que no tienen otra cosa mejor que hacer) nos quiere imponer.
Y es que me llama poderosamente la atención el hecho de que con todo el cariño y la admiración que Zparo muestra por la ONU, entidad que ya sabemos a qué se dedica (aunque eso es otra historia), no muestre ni el más mínimo interés por las cuestiones que plantea UNICEF que, aunque Zparo no lo sepa, no es, ni más ni menos, que el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.
¿A qué me refiero? Básicamente, estoy hablando de lo que aprobó la Asamblea General de Unicef en su resolución 44/25 de 20 de noviembre de 1989, que no es otra cosa que la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyos cuatro principios básicos son: la no discriminación, la dedicación al interés superior del niño, el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo, y el respeto por los puntos de vista del niño.
No hace falta mirar más leyes, ni saber que en su día el Tribunal Constitucional consideró ilegal la ley del aborto. Sólo es necesario ver estos cuatro pilares y observar como el PSOE los echa abajo sin el menor rubor: con el primero lo hacen cuando en su ley asesina afirman que con el aborto se podrá facilitar el que no nazcan niños enfermos o con problemas. ¿Pero que clase de dios se creen para decidir quien puede o no nacer? La discriminación. El segundo es evidente, cuando el único interés que los mueve es la eliminación del niño. El tercero no requiere más comentario, y el cuarto sobra puesto que no se respetarán los puntos de vista del niño ya que ni siquiera se le permitirá nacer.
De todos es conocida la limitada capacidad intelectual que tienen tanto Zparo como algunos de sus ministros (por no decir todos), de todos es sabido el radicalismo de este gobierno y de gran parte del PSOE, de todos es sabido el problema que Bibiana Aido -¡que habremos hecho para merecer esto!- tiene con los conceptos ser humano y ser vivo, pero lo que es evidente, puesto que así lo afirma la comunidad científica, es que la vida empieza en el mismo momento de la concepción. Está demostrado científicamente y no tiene más discusión. Por tanto, la eliminación de vidas humanas mediante el aborto tiene un nombre simple y claro: asesinato. Y la selección de la raza, asesinando a embriones que puedan estar enfermos o tener cualquier otro problema, también tiene un nombre: lo hicieron algunos no hace más de setenta años, y se llama nazismo.
Ante esta injusticia, el pasado sábado hubo una enorme manifestación en Madrid en defensa de la vida. Se reunieron casi dos millones de personas en un ambiente festivo donde sólo se pedía la no aprobación de esta ley asesina. Pues bien, como siempre, hemos tenido que soportar el triste espectáculo que dan tanto el gobierno como el PSOE cada vez que en este país sucede algo que no les gusta. Primero fue la cantidad de gente que según ellos fue a la manifestación -¡50.000 personas! ¿Pero es que no vieron las fotos o es que nos toman por tontos? Segundo, el insulto a los asistentes: que si son la caverna, que si son radicales ultracatólicos, que si la intención que tenían era pedir el ingreso de la mujer que abortara en la cárcel, etc. (por cierto que alguien debería de explicarles a estos señores que jamás ha entrado una mujer en la cárcel en España por abortar). Y en tercer lugar, y viendo que por aquí no estaban teniendo mucho éxito, ayer algunos ministros se descolgaban con que la manifestación había sido violenta en contra del gobierno. Y eso por no hablar de los comentarios que hacen las feministas radicales, que superan ellas solas todo lo aquí comentado.
Desde que llegó este gobierno al poder no han hecho nada más que interferir en nuestras vidas y además decirnos que lo hacen por nuestro bien, que nosotros somos incapaces de cuidar de nosotros mismos y que necesitamos que alguien nos proteja y ampare. Creo que ya ha llegado el momento de plantarse y de decir basta. Nos quitaron de fumar, nos quisieron quitar de beber, nos quisieron poner a régimen, ahora quieren que abortemos a nuestros hijos y, mañana, nos pedirán que. matemos a nuestros ancianos y enfermos. Y todo será por nuestro bien. ¡Y ay de aquel que ose enfrentarse a esto! Se convertirá inmediatamente en un marcado, en un fascista, en un radical.
Creo que nadie en España había demandado ni una reforma ni una ley nueva del aborto; creo que en España hay suficientes problemas (el paro galopante, la deflación creciente, el cierre diario de miles de empresas, el problema de las familias para llegar a fin de mes, la deuda del estado, la subida de impuestos, el terrorrismo, Cataluña, las hijas de Zparo, etc.) como para que lo único que mueva a este gobierno al unísono sea la legalización del aborto libre. Eso sí, mientras se habla del aborto, no se habla de todo lo demás. Por eso creo sinceramente que si no están dispuestos a trabajar por los problemas que realmente acechan a todos los españoles, y sólo lo van a hacer para seguir instalando en este país su radicalismo trasnochado barnizado de progresía, lo que deberían hacer es irse a su casa y dejarnos tranquilos.
Mención aparte, y aunque algunos medios le estén dando más importancia a ésto que al asesinato de los niños, merece la intención del gobierno de que las menores a partir de 16 años puedan abortar sin el consentimiento paterno. Es decir, que además de asesinar, pretenden cargarse el concepto de familia. Todo muy progre. Las razones que dan a favor: que con 16 años una niña ya es una mujer que puede tomar decisiones o para evitar que acuda a abortar a sitios indebidos. Es impresionante. Vivimos en un país en el que con 16 años no puedes comprar tabaco ni alcohol, no puedes conducir, ni siquiera puedes votar, pero si estás lo suficientemente preparada para tomar una decisión tan dificil y con tantas repercusiones físicas y psicológicas como es un aborto, y además sóla, sin la ayuda de nadie, sin el cariño de los tuyos. Sólo porque tú lo vales. Me parece que sería mucho más efectivo educar a los niños en la sexualidad (más que en la educación para la ciudadanía), me parece que sería mucho más efectivo facilitar medios sociales y psicológicos para cuando hay un embarazo no deseado y me parece mucho más efectivo ayudar económicamente a esos padres que gastarse el dinero en asesinar a los niños.
Pero en el fondo los comprendo: teniendo esas caras y esa escasez de inteligencia a lo mejor añoran que sus padres no los hubieran abortado.

