Escribo hoy, 3 de Noviembre, festividad de San Martín de Porres, para hablar de la que sin duda va a ser la noticia del fin de semana en este país, que no es otra que la visita que su Santidad, Benedicto XVI, va a realizar a las ciudades de Barcelona y Santiago de Compostela.
Sin duda es un acontecimiento histórico esta visita que el Santo Padre va a realizar a España, y lo es, no porque repita visita, máxime teniendo en cuenta que no es un Papa tan viajero como su antecesor, el muy recordado Juan Pablo II, sino por lo que representa su viaje. Y es que, en primer lugar, como si de cualquier peregrino anónimo se tratase, el Papa visitará la tumba del Apostol Santiago en este año Santo que estamos celebrando, cosa que no ha sucedido muchas veces en la historia, por no decir nunca, y en segundo lugar, su Santidad viajará a Barcelona para consagrar el templo de la Sagrada Familia 128 años después de que se iniciasen sus obras, allá por el año 1882. Como ven, además de la importancia pastoral que tiene para los cristianos españoles esta visita, son estos dos hitos históricos los que realzan aún más su llegada.
Pero como este país es así de peculiar, en lugar de estar hablando de esta buena nueva, sólo leemos y vemos declaraciones de personajillos de medio pelo que quieren ocupar un papel que no les corresponde y que nunca tendrían si no fuera por las memeces que son capaces de decir por minuto y por la trascendencia que a dichas tonterías les da cierta prensa ansiosa de ser el altavoz de estos grupos, con el único objetivo de atacar y dañar a la Iglesia Católica.
Así, en este sentido, hemos tenido que ver como algunos roji-progres, encabezados por el, gracias a Dios, ya ex-ministro Corbacho, cuyo único mérito en su vida ha sido el de ser el ministro que más paro ha generado bajo su mandato, han elaborado un manifiesto en contra de esta visita donde, entre otras muchas sandeces, dicen que ni se sienten representados por el Papa ni es bienvenido. Sobre lo primero, al ser cuestión de opiniones personales, no hay nada que objetar, pero sobre lo segundo, ¿quién o quiénes les han otorgado a estos señores la potestad de hablar en nombre de todos los españoles para decirle al Papa que no es bienvenido? A mi, por ejemplo, no me han preguntado y yo sí que le doy la bienvenida, y como yo muchísimos millones de españoles. El problema que tienen estos tíos es que su concepto de democracia es algo diferente al concepto universalmente entendido como tal. Y es que, para ellos, la democracia es que pienses como yo, y si no lo haces o no eres demócrata, o eres un facha, o eres un retrógrado o cualquier otra lindeza que por su boca pueda llegar a salir. Pero, además, no se quedan ahí, porque si pueden prohibirte lo intentan con todas sus fuerzas. Si eres una televisión que no opine como ellos, intentan que te cierren o te multan (como ha hecho el ministro Sebastián con Intereconomía), si eres una radio y no opinas como ellos, intentan que te cierren o te retiran la publicidad institucional (como el gobierno de Zparo hizo en su día con la COPE y, sin lugar a dudas, también hará con otras emisoras como EsRadio), y si eres el Papa te digo que no vengas y te insulto todo lo que pueda. ¡Con lo fácil que sería cambiar de canal de televisión -¡será que no hay!-, girar el dial de la radio y buscar otra emisora o simplemente no acudir este fin de semana ni a Santiago de Compostela ni a Barcelona, o ni siquiera eso puesto que ambas ciudades son lo suficientemente grandes como para no tener que cruzarse con el Papa en ningún momento!
Y como no teníamos bastante con éstos, los mal llamados nacionalistas, puesto que lo que son es independentsitas radicales, con toda la dureza de esas palabras, no han perdido la ocasión para intentar captar parte de protagonismo. Así hemos tenido que ver como el candidado a la presidencia de la Comunidad Autónoma de Cataluña, el independentista Arturo +, le ha pedido al Papa que sea sensible y no olvide que viene a una nación. ¡Pero si eso ya lo sabe el Papa! Se piensan estos iletrados, chupópteros y vividores, que el Papa es un ignorante como ellos. El Papa sabe que viene a una nación, a una gran nación, a la nación más antigua de Europa: España. Los que no lo saben son ellos, quienes a base de repetir sus mentiras, han terminado por creérselas. Pero más esperpéntico aún es la petición de los independentistas gallegos -¿donde querrán ir estos?- de que el Papa hable en gallego. En fin, cosas veredes amigo Sancho. Lo malo de ésto, aunque no tenga nada que ver con la visita del Papa, es que en Cataluña, donde va a haber elecciones próximamente, se van a salir de Guatemala y se van a meter en "Guatepeor", y aunque quede mal decirlo y no sea políticamente correcto, tienen lo que se merecen. Luego que no se lamenten.
Y para terminar con el circo, tenemos a los gays, mejor dicho, a las mariquitas locas, amenazando con juntarse para besarse delante del Papa. Antes de que se me acuse de homófobo, algo que pasa muy frecuentemente en este país cada vez que uno da su opinión sobre algunos temas (es el recurso que le queda a los ineptos mentales cuando no tienen argumentos para discutir, como cuando te acusan de machista), he de decir que los homosexuales me merecen un gran respeto, pero es que los homosexuales son personas normales, que tienen su trabajo y su posición en la sociedad, que viven con total normalidad y que no buscan realzarse como diferentes a nadie y menos por razón de sus gustos sexuales. Nada que se parezca a las mariquitas locas, éstas que están todo el día con el plumaje en la mano y enseñándonos el culo a los demás, éstas que montan un día para hacer el ridiculo de una forma más espantosa aún de lo que lo hacen el resto del año, éstas que se tienen que montar en una carroza para demostrar al mundo que ellas son diferentes y aprovechan para insultar a quien a ellos les viene en gana, sin que nadie pueda defenderse puesto que automáticamente serían marcados: homófobos. Éstas que, bajo el amparo de los roji-progres de los que hablábamos antes, no hacen sino humillar a los homosexuales. Pues bien, las mariquitas locas, hablando según ellos mismos creen por boca de todos los homosexuales de este país, han convocado un acto para besarse delante del Papa. Independientemente de la ridiculez del acto en sí, tendrían que tener en cuenta dos cosas: una, que al acto solo acudirán ellas, y dos que para llegar a algún sitio donde el Papa las pueda ver, se tienen que ir poniendo ya para coger sitio, puesto que serán tantos los fieles y, por que no decirlo, los curiosos que acudan a ver al Santo Padre que será dificil que ellos se puedan colocar ante sus ojos. Eso sí, no les faltará una cámara amiga que retrate su estupidez para que, al día siguiente, no se hable nada de la visita del Papa y sí de la reivindicación de éstas, a pesar de que haya fracasado.
No es nada nuevo. Lo hemos visto recientemente en la visita del Papa al Reino Unido, donde en los días previos hubo mucho ruido de sables de que no era bien recibido, de las mariquitas locas ,que también las hay allí, etc. Y al final resultó que el viaje fue un rotundo éxito.
Santidad: sea usted bienvenido en su nueva visita a nuestro país y ojalá que su mensaje traiga a este país la cordura necesaria para seguir mirando al futuro con optimismo y con esperanza para nosotros y para nuestros hijos, porque como puede ver, en España, optimismo no queda y cordura, tampoco. Y no se preocupe por estos mensajes que le puedan estar llegando, no tienen ninguna importancia. Al fin y al cabo son como todos los que los españoles tenemos que escuchar un día sí y otro también, pero nosotros ya estamos acostumbrados.