lunes, 15 de febrero de 2010

Escribo hoy, 15 de Febrero, festividad de San Faustino, intentando recuperarme de una imagen que he visto en el telediario de hoy.
Con la cantidad de parados que hay, con la economía cayéndose por su propio peso cada día más, con el país hundido en la mayor de las miserias, y Zparo, en vez de estar buscando soluciones, o mejor, escribiendo su carta de dimisión, se reúne con sus amigos los titiriteros después de que ayer se celebrara la gala de los Goya.
Siempre me he preguntado que culpa tendrá Goya para que lo eligieran a él como el símbolo de unos premios absurdos a la vez que estúpidos. Seguramente, si Goya levantara la cabeza se moría al instante, al comprobar como usan su imagen para premiar a unos actores y actrices que por interpretar entienden enseñar el culo o las tetas. ¡Pobre Goya! Comparar el talento de un genio con el de unos ineptos subvencionados.
Que se celebre esta gala tampoco es que me llame mucho la atención. Desconozco si ayer fue televisada como otros años, cuestión de la que si tendrían que dar cuenta de por qué, con dinero público, se da publicidad a esta colección de payasos, y que me perdonen los payasos. No me digan que no tiene gracia la cosa: una gala donde actores y directores a cual peor, se premian mutuamente, buscando seguramente el consuelo de no poder optar a premios con nivel, algo que no conseguiran jamás puesto que su idea cinematográfica se basa sólo y exclusivamente en el sexo, sin mostrar más guión, ni más contenido, ni más argumento. ¡Allá ellos! Que se premien todo lo que quieran. Es más, que se premien más aún si son capaces de hacer una película sin contar con un duro mío, es decir, sin estar subvencionados por el Gobierno.
Por que digo yo, ¿por qué no me subvencionan a mi, que soy bastante más productivo que ellos? ¿O por qué no subvencionan actividades que nos harían la vida mejor, como investigaciones científicas o médicas?
No. Subvencionan a los actores, a la gente de la cultura, como se autodenominó en cierta ocasión Ana Belén, una señora cuya aportación al mundo del celuloide se resume en Zampo y yo, (no yo, sino ella, o sepa Dios, ¡si nadie vió la película!), como si los demás no tuvieramos cultura o como si el privilegio de otorgar carnets de culto lo tuvieran ellos.
Los subvencionan a ellos porque son de los nuestros (de los suyos, quiero decir), y así siempre estarán dispuestos a manifestarse en contra del Gobierno que haya que no sea el mio (quiero decir, el suyo, vamos el PSOE), aunque no haya motivo para ello. Y así también comerán de nuestra mano cuando, a pesar de tener el país hecho unos zorros, les pediremos que no abran la boca para quejarse ¡al fin y al cabo, a ellos nunca les faltará de nada! Y con un poco más de esfuerzo, incluso se manifestarán en contra de los empresarios, capitalistas y ruines, mientras que ellos, millonarios acomodados, reparten de boquilla sus pingües ganancias entre los pobres. Y, por si fuera poco, si ya terminamos de redondear la subvención, también conseguiremos (conseguirán, digo) que llamen fachas a toda nuestra oposición. ¿A qué merece la pena subvencionarlos?
En fin, al menos hoy si le he visto un poco de sentido a que el premio sea un busto de Goya. Cuando Zparo tenía uno en la mano, mientras Lady Gorgoritos lo acariciaba con una envidia insaciable, he pensado que la estampa que se veía en ese momento, Goya la hubiera retratado muy bien... en sus pinturas negras. Porque negro está nuestro futuro, negro está el país y negros estamos los españoles sensatos de ver como toda una colección de inútiles e incompetentes, encabezada por Zparo, nos roban a manos llenas y encima se rien de nosotros. Vamos, ser putas y poner la cama. ¡No me dirán que no les acabo de dar una idea estupenda para otro guión!

viernes, 5 de febrero de 2010

Escribo hoy, 5 de febrero, festividad de Santa Agueda, porque, por fin y después de meses esperando que llegara este momento, ayer se produjo el acontecimiento intergaláctico que con tanto empeño nos anunciara una de las mentes más brillantes del socialismo español, Leire Pajín. Quiero recordarles que esta señora, aunque este no sea el tema del blog de hoy, cobra 18.000 euros mensuales por decir estas y otra sandeces diariamente, lo que da buena muestra del nivel de los políticos españoles en general. Aunque otro día analizaremos, y más en la época que estamos sufriendo, la relación trabajo-calidad del mismo-remuneración que tienen nuestros políticos.
Pero hoy no quiero hablarles de Leire Pajín. Hoy es día para hablar de Zparo, nuestro presidente. Un hombre lleno de convicciones que no duda, ni por un momento,... cagarse en todas con tal de hacerse una foto con el que se cree el amo de la tierra, Obama.
Sí, señores. Y es que para que se produjera el tan ansiado encuentro intergaláctico, Zparo, el más laicista (que no laico) de los laicistas mundiales, aquel que quiere encerrar a los católicos en sus casas, el mismo que quiere quitar los crucifijos de la vida pública, el más firme defensor del aborto y, por tanto, contrario al derecho a la vida (principio fundamental del cristianismo), no duda en ir hasta Washington y ponerse a rezar con tal de hacerse una foto con dios, digo con Obama.
Pero es que la cosa no queda ahí, no. Zparo, en su ánimo de intentar parecer importante, no duda tampoco en llevarse al desayuno a los máximos representantes del capitalismo español, quiero decir a los principales empresarios españoles. ¡Olé! El más socialista del mundo mundial, el que no hace tanto tiempo afirmaba sin pudor que había sido el capitalismo en el que nos había llevado a esta situación de crisis, aquel al que se le llena la boca afirmando que él representa y trabaja y lucha por los trabajadores (a la vez que les recorta las pensiones y les alarga la vida laboral), se va a Washington a rezar junto con los mayores ejemplos del capitalismo en España.
Y no contento con eso, no contento con rezar siendo laico y compartir desayuno con capitalistas inmundos siendo el más socialista de este lado de la galaxia, con tal de ver de nuevo a Obama, no duda en acudir a un acto que está organizado por gente a los que él y sus amigos sociatas calificarían de "carcas", por llamarlos suavemente. Porque no olvidemos que el acto este del desayuno está organizado por un grupo muy conservador que entre sus muchas ideas abominan de la homosexualidad, están en contra del aborto y defienden la guerra de Iraq, es decir, lo contrario justo que Zparo. Pero es que, como ya dije en mi blog anterior, Obama bien vale una misa.
Y para certificar, como si de notarios se tratara, que él, además de progre, es el más tolerante del mundo al hacer estas cosas, se lleva a unos periodistas quienes, desde el primer momento, han estado engañados pues han anunciado que Zparo era el invitado de honor del desayuno, cuando lo cierto es que ese honor, valga la redundancia, caía en Hillary Clinton. Pero da igual, Zparo otra cosa no tendrá, que no tiene ninguna, pero es un encantador de serpientes capaz de engatusar a cualquiera que se le ponga por delante, haciéndole lo blanco negro y lo negro, Obama.
De todos modos, lo más espectacular, lo más llamativo y lo más increíble no ha sido nada de lo anterior. Lo mejor del desayuno ha sido, sin duda, su intervención. Al leer esta parte del capítulo del Deuteronomio que versaba sobre el salario de los jornaleros, he creído interpretar que estaba hablando de España y que él se aplicaría el cuento, con una matización: en España hay más de cuatro millones de jornaleros que no reciben su salario porque, gracias a Zparo, no tienen trabajo. Y hay más de un millón que ya no percibe ningún tipo de ingreso, por lo que son pobres, tal y como afirma el Deuteronomio. Pero es que, además, en España muchos autónomos y pequeñas empresas han tenido que cerrar sus negocios o cesar su actividad porque tanto el estado, como las autonomías, como los ayuntamientos, no les pagan las facturas a éstos. No me digan que no hay que tener cara dura para hacer esta lectura después de como tiene el país. Pero es que encima ha extractado este párrafo del Deuteronomio, obviando como acaba: "No sea que él clame al Señor contra ti, y en ti sea hallado pecado".
En fin, como dato anecdótico, porque no deja de ser anécdota que Zparo diga ésto, ha loado a la nación española (aquella que era discutida y discutible), ha hablado de nuestra antigüedad como nación y de las muchas aportaciones que España ha hecho a la humanidad. Ahora me gustaría que, aunque fuera sin desayuno y sin Obama, cuando vuelva a España, si es que tiene que volver, dijera otra vez estas palabras, altas y claras para que no quede lugar a la duda. Pero me temo que su galaxia no es de este mundo.
Amén.