Escribo hoy, 20 de mayo, festividad de San Bernardino, porque la cosa sigue mal y tiene toda la pinta de ponerse peor. Y es que ésto es lo que suele pasar cuando el responsable máximo de todo lo que está pasando en este país (Zparo), decide ponerse al frente para intentar solucionarlo, eso sí obligado por toda la UE y por su inefable amigo Obama.
Si la semana pasada fue el turno de los funcionarios y de los pensionistas, ahora le toca "a los que tienen más". ¿Y quiénes son los que tienen más? Esta pregunta es de fácil respuesta: todos los españoles. Ni más ni menos. Que no nos engañen y, sobre todo, no nos dejemos engañar. La nueva subida de impuestos nos afectará a todos los españoles.
Bueno, a todos no. Porque seguro que la tributación de las SICAV ni la tocan, y ellos sabrán porqué (algunos tenemos serias sospechas de porqué no se tocan). Un sólo dato: mientras que las empresas tributan en el Impuesto sobre Sociedades a un tipo medio del 30%, las SICAV lo hacen ¡al 1%!
¿Y porqué vamos a pagar la crisis todos los españoles? La respuesta es fácil: primero, porque los impuestos que subirán en primer lugar serán los que afectan al tabaco, al alcohol y a las gasolinas. Es decir, que aunque no fumemos y no bebamos, por narices, tarde o temprano, compraremos gasolina. Y esto será en breves fechas, ¡vamos, la semana que viene!
Y en segundo lugar porque el concepto "los que más tienen" es un concepto muy amplio, muy subjetivo y, sobre todo, muy peligroso en manos de un socialista, quien por regla general tiene como teoría vital el acaparar cuanto más patrimonio para él mejor, pero que los demás repartamos y comportamos todo lo que tenemos entre todos, basándose para ello en un extraño concepto de solidaridad que siempre deja fuera el patrimonio propio. Y ahí están los ejemplos: Bono, Felipe González, la familia Pajín o, mucho más cercana, la senadora por la provincia de Jaén que ayer nos deleitó con una teoría cuanto menos irritante, máxime cuando podríamos ver el patrimonio que adorna a toda su familia. Por cierto, y hablando de todo un poco, a lo mejor los parados que en Andalucía hay, que no trabajan nunca pero, sin embargo, llevan BMW y tienen grandes casas pagadas, son el fruto de la política de subsidio que el PSOE lleva aplicando en Andalucía desde que llegó la democracia. Ya saben: un subsidio, un voto, y así sucesivamente para ir renovando mis mayorías (sus mayorías) elección tras elección.
Pero volvamos al etéreo concepto de "los que más tienen". ¿En qué me baso para afirmar que al final nos tocará pagar a todos? Pues es fácil: porque ya hay antecedentes que no favorecen precisamente la confianza en el PSOE. Y es que en la última reforma de la ley de IRPF, el gobierno socialista y de izquierdas que nos ha tocado sufrir, aprobó que la deducción por adquisición de vivienda sólo se la pudieran aplicar aquellos que no ganan más de 24.000 euros brutos anuales. Esta cantidad, hablando en términos netos, es decir, minorando ya la cotización a la Seguridad Social y la retención del IRPF, supone aproximadamente unos 18.000 euros anuales, es decir, ¡3.000.000 millones de pesetas! ¿Ustedes creen que en este país, con los precios que tiene todo, se puede vivir con 18.000 euros anuales pagando encima una hipoteca? Es cuando menos, dificil. De ahí que el concepto "los que más tienen" me produzca miedo, mucho miedo.
Y es que no entiendo porqué tenemos que pagar los españoles el déficit que el inútil mental este que tenemos de presidente ha generado. Él ha sido el culpable de esta situación, él ha ido derrochando el dinero de los españoles, él ha ido tirándolo por ahí en planes absurdos y estúpidos, a pesar de todas las recomendaciones habidas y por haber que le habían hecho. Pues ahora, entre él, sus ministros y sus militantes que paguen todo esto que han liado, previamente, eso sí, de su dimisión y la convocatoria inmediata de elecciones.
Hay mil y un sitios donde meter la tijera sin tener que tocarnos el bolsillo a los españoles, que ya bastante nos han robado. Por ejemplo: que los bancos (los mismos que nos clavan con sus hipotecas) devuelvan todo el dinero que Zparo les ha dado para evitar sus quiebras (¿al que más tiene? ¡Ja!); que los sindicatos renuncien a las subvenciones que reciben y vivan de las cuotas de sus afiliados tal y como hacen la mayor parte de las asociaciones normales de este país (hay algunas asociaciones, ya se pueden imaginar su afinidad, que también viven de las golosas subvenciones recibidas); que los partidos políticos vivan de sus afiliados y no de los españoles; que los diputados, senadores, parlamentarios autonómicos, alcaldes y concejales y miembros de diputaciones provinciales varias, se bajen el sueldo a la mitad por lo menos; que todos estos mencionados anteriormente se paguen los desplazamientos de su bolsillo y, por tanto, empiecen por entregar el coche oficial; que se anulen las subvenciones a ciertas actividades y a ciertos personajes que son, no por su trabajo, sino como pago de los favores políticos ¿eh, Bardenes, Almodóvares, etc.?; que se eliminen ministerios absurdos y estúpidos creados por este inútil; que se cambie la organización política y funcional del estado, promoviendo la desaparición del Senado y de las diputaciones provinciales; etc., etc., etc.
Me temo que nada de ésto hará y que todas estas facturas correrán de nuevo de nuestra parte. Así que no nos quedará más remedio que apretar el culo, esconder la cartera y rezar, rezar mucho, para que este tío y las comparsas que lo adornan desaparezcan pronto de nuestras vidas. Al fin y al cabo, nosotros sólo queremos vivir tranquilos y eso, antes de que conociéramos a ZParo ya lo teníamos. ¡Porca miseria!
