Escribo hoy, 21 de Junio, festividad de San Luís Gonzaga, ante la última ocurrencia que ha tenido este Gobierno, aunque he de reconocer que la capacidad de sorprenderme va menguando a pasos agigantados.
Y es que la Ministra de Sanidad (ministerio absurdo donde los haya puesto que sus competencias están prácticamente cedidas en su totalidad a las comunidades autónomas) quiere darnos la factura que importa la hospitalización de un paciente para que sepamos cuanto vale dicha hospitalización. ¡Y se queda tan a gusto!
Cuando se pierde el norte de la manera que lo han perdido éstos, se acaba dando bandazos de un lado para otro y se llega a niveles de estupidez tan supinos como éste. O sea, que si ahora, por poner un ejemplo, me da un ataque de apendicitis y me tienen que ingresar e intervenir quirúrgicamente, además de estar fastidiado con la enfermedad, me van a informar de cuanto ha costado a las arcas públicas el caer enfermo. ¡Vamos, como si la apendicitis me la hubiera provocado yo mismo para fastidiar a Zparo!
Seamos serios. Una cosa, en la que incluso podríamos estar de acuerdo, es el instaurar el mal llamado céntimo sanitario (y digo mal porque no sería un céntimo) para intentar persuadir a los señores que, no teniendo nada mejor que hacer, se pasan el día en las consultas de atención primaria (en el médico de cabecera para entendernos) suponiendo, además de un grave retraso en las consultas, un coste importante en farmacia puesto que cada vez que acuden al médico, salen con sus recetas correspondientes... hagan o no hagan falta.
Y otra cosa muy distinta es "informar" a los pacientes del coste que su enfermedad supone. Y ello porque, en primer lugar, nadie se pone enfermo por gusto ni a nadie le gusta sufrir ninguna enfermedad y mucho menos estar hospitalizado. Y, en segundo lugar, porque esta presión que se está creando a lo único que puede llevar es a que los médicos obvien la prescripción de pruebas médicas necesarias para realizar diagnósticos claros, con tal de evitar disparar el gasto. ¿O es que piensan que, además de informar a los pacientes de su coste, no van a presionar a los centros hospitalarios para que no se salgan del presupuesto?
No sería la primera vez que hemos tenido noticias de muertes o complicaciones graves por errores en los diagnósticos médicos, y tampoco sería la primera vez que esos errores vinieran provocados por no haber realizado más pruebas a los enfermos. Por tanto, estamos hablando de cosas muy serias, porque estamos hablando de la salud de la gente y más vale pasarse haciendo pruebas que cometer errores que pueden tener consecuencias fatales, incluso aunque se dispare el presupuesto.
Lo pueden ver de otra manera: más vale realizar todas las pruebas necesarias y alguna más para el diagnóstico seguro de una enfermedad que perder un cotizante. Y perdón por la ironía pero es que estamos llegando a un nivel en el que lo único que cuenta es el dinero, nivel al que no habríamos llegado si antes no hubieran estado despilfarrando el dinero de la manera que lo han hecho. Y si la Sanidad Pública es muy cara, que la privaticen o que busquen más financiación, pero lo que no vale es crearnos sensación de culpabilidad. Primero, porque no es culpa de nadie el caer enfermo y, segundo, porque cuando nos tiramos toda la vida cotizando a la Seguridad Social y no acudimos al médico (aunque no lo crean, hay gente muy sana) tampoco nos agradecen las apoortaciones mensuales que de nuestra nómina salen.
Por último, resulta llamativo, al menos a mí me lo parece, uno de los ejemplos que la ministra puso para justificar esta medida. Según la ministra, un parto natural sin complicaciones cuesta a la sanidad pública unos 1.200 euros. No sé si lo que pretendía es que las mujeres vuelvan a dar a luz como antiguamente (en sus casas y atendidas por las vecinas, con agua hirviendo y toallas limpias) o en cambio lo que pretendía era fomentar el aborto, de cuyo precio, por cierto, no dijo nada. ¡A ver si es que los abortos los regalan!
