Escribo hoy 28 de agosto, festividad de San Agustín, no porque hoy comience la Liga de fútbol o el Mundial de baloncesto (lo primero le vendrá muy bien al gobierno para que no hablemos tanto de él; en cuanto a lo segundo, mucha suerte para España). No. Hoy lo hago porque Trini y Gabi se han reunido y fruto de esa reunión han creado un monstruo, otro más.
Sí, amigos. Trini, la ministra de Sanidad que ahora quiere ser Presidenta de esta nuestra comunidad (de la de Madrid digo), cuyo único mérito en el Ministerio de Sanidad ha sido gastarse un pastizal en una vacuna contra una supuesta pandemia de gripe A que nunca existió (debería saber que cíclicamente, las empresas farmacéuticas lanzan una pandemia que luego no son nada para ellas hincharse de ganar dinero: gripe A, gripe aviar, fiebre porcina, etc., etc., etc.), que nadie se puso y que ahora hay que tirar por el retrete (como tantos millones de euros ha tirado este gobierno), se ha reunido con Gabilondo, el ex-rector universitario que prefirió la política a la enseñanza (no confundir con el otro Gabilondo, aquel que prefirió cambiar el periodismo por la política, dejando su profesionalidad en entredicho por lo siglos de los siglos) y cuyo único mérito radica en no conseguir una Ley Educativa que sirva para sacar a España del estancamiento que tiene en educación, y todo por no renunciar a una serie de conceptos de segundo nivel pero que dentro del ideario socialista tienen, parece ser, mucha más importancia que el nivel de la educación, como por ejemplo, los centros concertados de la Iglesia Católica.
¿Y qué puede salir de este tipo de reuniones? Pues nada bueno, como así ha sido. Los Ministerios de Sanidad y Educación han editado una guía, con el poético nombre de "Ganar salud en la escuela", cuyo único objetivo es la promoción y educación para la salud... sexual. Concretamente, su objetivo, y cito textualmente, es "integrar la educación afectiva y sexual en los curriculos de los diferentes niveles educativos" y "utilizar el preservativo en las relaciones sexuales". ¡Toma ya! Traducido al román paladino significa "educar a los niños de hoy en la sexualidad que yo, socialista, quiero, sin que los padres puedan intervenir para nada en esto tampoco". Resumiendo, otro instrumento más para sumar a la Educación para la Ciudadanía.
Pero, vayamos por partes. Particularmente no estoy en contra de que se enseñe educación sexual en el colegio, pero una cosa es ésto y otra muy distinta es la forma de ver la sexualidad que cada uno podamos tener, y sobre todo, a partir de que edad es conveniente comenzar con estas enseñanzas. Y esto es lo que no hace la guía famosa. Atentos al paño:
En la etapa infantil (de tres a seis años) se enseñará la morfología de los genitales. Insisto, ¡toma ya! O sea que a niños a los que a veces ni se les entiende lo que dicen, que no saben ni leer ni escribir, le van a enseñar la morfología de los genitales. Desconozco si Gabilondo tendrá o no hijos, pero si los tiene se ve que ya no se acuerda de lo que hacían sus hijos a esas edades; de Trini queda claro que no los tiene.
En la etapa de primaria (de siete a once años, si no estoy equivocado) les van a enseñar a "reconocer el comportamiento sexual como expresión íntima del afecto". Claro, a esas edades todos estuvimos preocupados del afecto y del amor en la pareja. Ver la tele, jugar al fútbol, ir en bici y demás actividades infantiles realizadas con esa edad se quedaban como segundo plato, para cuando dejábamos el amor y el afecto por ese día. Insisto en que si no fuera porque ya los tenemos calados y sabemos que lo único que les preocupa es meter, aunque sea con calzador, su ideología única en la sociedad, sería para preocuparse por su nulo conocimiento de todo. ¡Vaya cuadrilla de inútiles, por Dios!
Para finalizar, en la etapa de secundaria (desde los doce años), la guía tiene un único objetivo: la utilización de métodos anticonceptivos. Y digo yo, ¿no sería más práctico comenzar aquí la enseñanza de las relaciones afectivo-sexuales? ¿Y no sería mucho más práctico enseñar en estas edades la morfología de los genitales? ¿Y no sería mejor explicar aquí todo el tema de las relaciones afectivas? Y una vez hecho ésto, ¿no sería entonces el momento adecuado para explicar en qué consisten los métodos anticonceptivos y que funciones tienen? Y, por supuesto, ¿no sería interesante que nos dejaran a los padres intervenir en la educación sexual de nuestros hijos? Por cierto, que los contenidos enseñados serán evaluables. ¡Claro, mucho más importante esto que la Lengua, las Matemáticas o la Historia!
Pero no, si hicieran esto no conseguirían su objetivo que consiste básicamente, y perdón por la expresión, en chingar por chingar y si te he visto no me acuerdo, y si se produce un embarazo te vas a una clínica pública donde el gobierno que es muy bueno (y por eso es necesario que lo votes) te pagaré el aborto para que puedas seguir chingando y chingando, y si en una relación sexual no tomas precauciones o pasa algún incidente, te vas a una farmacia donde el gobierno (otra vez) te venderá la píldora abortiva sin tener en cuenta las posibles contraindicaciones que esta tiene. Y así, mientras estás chingando, no me estás criticando. Y además conseguimos el objetivo número uno que no es otro que el eliminar cualquier atisbo de moral, de ética o de respeto en la sociedad, convirtiendo a los hombres (y mujeres, para que no se enfade Bibiana) en simples máquinas que actúan bajo mis órdenes. Y si no, al tiempo.
¡Ah, no! Ahora que lo pienso... este no es el verdadero objetivo del gobierno. ¿Cómo he podido ser tan malpensado? Ahora me he dado cuenta la importancia de esta guía y de verdad que no está tan mal su edición. Me explico: puesto que el gobierno está todo el día jodiéndonos, y lo seguirá haciendo durante una buena temporada, es bueno que los niños sepan la morfología de los genitales con los que lo hacen, comprendan que así entiende el gobierno la política y el gobierno de un país (tu me votas, yo te enculo) y, por supuesto, conozcan que por muchos métodos anticonceptivos que usemos, seguiremos bien jodidos.
Gracias Trini. Gracias Gabilondo. Ahora nuestros hijos sabrán que están jodidos pero, al menos, sabrán como.
