Escribo hoy, 30 de septiembre, festividad de San Jerónimo, porque hoy toca reflexionar sobre la jornada de huelga de ayer. Ya sé que no es muy común que escriba dos blogs consecutivos, pero creo que la ocasión lo merece, ¿no creen?
De verdad que uno intenta curarse de espanto cada día, pero hay gente en este país que se empeña en que la carcajada y la risa no falten en nuestras vidas. Y ayer les tocó el turno, en el show de la comedia en que se ha convertido este país, al oso Yogui y a Bubu (perdón, es que no me termino de aclarar: a Cándido Méndez y a Fernandez Toxo). Si, señores. Ayer estos dos inseparables personajes, graciosos como ellos solos, salieron a los medios de comunicación a decir que la huelga general había sido un éxito puesto que la habían secundado más del 70% de la población.
Reconozco que mi primera reacción fue de risa, sobre todo porque había estado por las calles de Jaén y había observado como la mayoría de los negocios y comercios de la ciudad permanecían abiertos, pero luego una rara sensación invadió mi cuerpo. Sentí un cosquilleo que se me fue trasladando por los brazos abajo hasta llegar a las manos. A partir de ahí, el cosquilleo se centro en los dos dedos corazón de mis manos que, sin saber como ni porqué, se irguieron hasta ponerse totalmente rectos. Vamos que, para que todos nos entendamos, le hicieron la peseta a ambos líderes sindicales. ¿El 70%? Eso no se lo creen ellos ni hartos de vino.
El hecho de que los ciudadanos salieramos a la calle y viéramos la mayor parte de los negocios abiertos ya nos daba una pista de que esto no había sido así. Pero es que, además, con los datos oficiales del consumo de energía, se reafirma esta teoría puesto que es imposible que con una bajada de la demanda eléctrica de un 17%, haya un 70% de seguimiento de la huelga. ¡Ya les hubiera gustado a estos dos pájaros!
Pero es que digo más, si no hubiese sido por la intervención de los piquetes mafiosos y terroristas que ayer inundaron las calles de este país, no hubieran hecho huelga ni los liberados sindicales. Y digo mafiosos y terroristas porque en ningún momento informaron a nadie, sino que lo único que hacían era amedentrar, coaccionar y, en algunos casos, hasta agredir a todo aquel que pretendía acudir a su puesto de trabajo. Ya va siendo hora de que los políticos tomen cartas en el asunto y se haga una ley de huelga como Dios manda, para que todo este tipo de actividades delictivas sean castigadas como merecen. El que quiera hacer huelga, que la haga, pero que respete a los que no quieran hacerla.
Pero sigamos analizando lo ocurrido ayer, porque si esperpéntico fue lo de estos dos celebrando "su triunfo", más patético fue lo del ministro Corbacho que, ante el fracaso de la huelga y con tal de no sacarles los colores a UGT y a CC.OO, se limitó a felicitar a ambos por la actitud de respeto a los servicios mínimos que habían tenido. Y es que el hecho de que fracasara la huelga es, sin duda, un fracaso para el gobierno. ¿Por qué? Pues básicamente porque ya no tendrá excusa para retirar las pocas medidas que está tomando, con lo que perderá el voto más radical de la izquierda, y tampoco tendrá ningún argumento para seguir negociando todo con estos dos sindicatos puesto que ambos, desde ayer, están más muertos que vivos.
Y están muertos porque los únicos sectores donde todavía mandan algo (industria manufacturera y construcción) son los que menos tanto por ciento representan en este país sobre el total de la actividad laboral, y por tanto, están siendo arrinconados en dichos sectores. Si a esto le sumamos que ambos sectores están sufriendo la crisis de una manera descomunal, ante la pasividad y connivencia de los sindicatos, poco a poco perderán los apoyos que les quedan. En definitiva, que más les vale que se paren en seco, que reflexionen sobre el porqué de esta situación y, sobre todo, que se reinventen, porque con los comportamientos decimonónicos que tienen van a ir a pocos sitios. Deberían de haberse dado cuenta que ya estamos en el siglo XXI.
Pues nada, que sigan celebrándolo, allá ellos. Yo, por mi parte, solo quiero felicitar a todos los españoles que tuvimos el valor de enfrentarnos a sus argucias mafiosas y acudimos a nuestro trabajo religiosamente. Los españoles si que vencimos ayer, demostrándoles a toda esta gentuza que ya ni nos asuntan ni nos intimidan y, sobre todo, que no nos creemos sus mentiras y falacias cuando en realidad lo único que son es unos fieles servidores del gobierno de Zparo.
