jueves, 30 de septiembre de 2010

Escribo hoy, 30 de septiembre, festividad de San Jerónimo, porque hoy toca reflexionar sobre la jornada de huelga de ayer. Ya sé que no es muy común que escriba dos blogs consecutivos, pero creo que la ocasión lo merece, ¿no creen?
De verdad que uno intenta curarse de espanto cada día, pero hay gente en este país que se empeña en que la carcajada y la risa no falten en nuestras vidas. Y ayer les tocó el turno, en el show de la comedia en que se ha convertido este país, al oso Yogui y a Bubu (perdón, es que no me termino de aclarar: a Cándido Méndez y a Fernandez Toxo). Si, señores. Ayer estos dos inseparables personajes, graciosos como ellos solos, salieron a los medios de comunicación a decir que la huelga general había sido un éxito puesto que la habían secundado más del 70% de la población.
Reconozco que mi primera reacción fue de risa, sobre todo porque había estado por las calles de Jaén y había observado como la mayoría de los negocios y comercios de la ciudad permanecían abiertos, pero luego una rara sensación invadió mi cuerpo. Sentí un cosquilleo que se me fue trasladando por los brazos abajo hasta llegar a las manos. A partir de ahí, el cosquilleo se centro en los dos dedos corazón de mis manos que, sin saber como ni porqué, se irguieron hasta ponerse totalmente rectos. Vamos que, para que todos nos entendamos, le hicieron la peseta a ambos líderes sindicales. ¿El 70%? Eso no se lo creen ellos ni hartos de vino.
El hecho de que los ciudadanos salieramos a la calle y viéramos la mayor parte de los negocios abiertos ya nos daba una pista de que esto no había sido así. Pero es que, además, con los datos oficiales del consumo de energía, se reafirma esta teoría puesto que es imposible que con una bajada de la demanda eléctrica de un 17%, haya un 70% de seguimiento de la huelga. ¡Ya les hubiera gustado a estos dos pájaros!
Pero es que digo más, si no hubiese sido por la intervención de los piquetes mafiosos y terroristas que ayer inundaron las calles de este país, no hubieran hecho huelga ni los liberados sindicales. Y digo mafiosos y terroristas porque en ningún momento informaron a nadie, sino que lo único que hacían era amedentrar, coaccionar y, en algunos casos, hasta agredir a todo aquel que pretendía acudir a su puesto de trabajo. Ya va siendo hora de que los políticos tomen cartas en el asunto y se haga una ley de huelga como Dios manda, para que todo este tipo de actividades delictivas sean castigadas como merecen. El que quiera hacer huelga, que la haga, pero que respete a los que no quieran hacerla.
Pero sigamos analizando lo ocurrido ayer, porque si esperpéntico fue lo de estos dos celebrando "su triunfo", más patético fue lo del ministro Corbacho que, ante el fracaso de la huelga y con tal de no sacarles los colores a UGT y a CC.OO, se limitó a felicitar a ambos por la actitud de respeto a los servicios mínimos que habían tenido. Y es que el hecho de que fracasara la huelga es, sin duda, un fracaso para el gobierno. ¿Por qué? Pues básicamente porque ya no tendrá excusa para retirar las pocas medidas que está tomando, con lo que perderá el voto más radical de la izquierda, y tampoco tendrá ningún argumento para seguir negociando todo con estos dos sindicatos puesto que ambos, desde ayer, están más muertos que vivos.
Y están muertos porque los únicos sectores donde todavía mandan algo (industria manufacturera y construcción) son los que menos tanto por ciento representan en este país sobre el total de la actividad laboral, y por tanto, están siendo arrinconados en dichos sectores. Si a esto le sumamos que ambos sectores están sufriendo la crisis de una manera descomunal, ante la pasividad y connivencia de los sindicatos, poco a poco perderán los apoyos que les quedan. En definitiva, que más les vale que se paren en seco, que reflexionen sobre el porqué de esta situación y, sobre todo, que se reinventen, porque con los comportamientos decimonónicos que tienen van a ir a pocos sitios. Deberían de haberse dado cuenta que ya estamos en el siglo XXI.
Pues nada, que sigan celebrándolo, allá ellos. Yo, por mi parte, solo quiero felicitar a todos los españoles que tuvimos el valor de enfrentarnos a sus argucias mafiosas y acudimos a nuestro trabajo religiosamente. Los españoles si que vencimos ayer, demostrándoles a toda esta gentuza que ya ni nos asuntan ni nos intimidan y, sobre todo, que no nos creemos sus mentiras y falacias cuando en realidad lo único que son es unos fieles servidores del gobierno de Zparo.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Escribo hoy, 29 de Septiembre, festividad de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, porque hoy hay huelga general en España. Y por esa razón retomo hoy mi blog, porque yo no estoy en huelga. Y no lo estoy por dos razones fundamentales: la primera es porque esta huelga es un paripé de la "p" a la "e", un pacto entre sindicatos y gobierno para hacerse mutuamente un lavado de imagen. La segunda es más básica aún, y es que ni el oso Yogui ni Bubu (perdón, Cándido Méndez y Fernandez Toxo) ni ningún sindicalista trasnochado, caradura y vividor, me va a decir a mí cuando tengo o no que trabajar.
¿Por qué digo que esta huelga es sólo un paripé? En primer lugar porque hasta el gobierno tiene el mismo vocabulario que los sindicatos. Por ejemplo: hace dos días un sindicalista dijo que los sindicatos eran, primero, informativos y, después, atentos al palabro, "convencitivos". Hoy, el misistro del paro, Corbacho, ha dado una rueda de prensa matutitna para informar sobre el seguimiento de la huelga, y además de restar importancia a todos los incidentes que se estaban produciendo (que han sido muchos), ha dicho que los piquetes tienen que cumplir su labor "convencitiva". Con esto, queda claro de parte de quien están el gobierno. En segundo lugar, al gobierno le viene muy bien esta huelga para adoptar el papel de mártir. Así, podrá decir que, aún sabiendo que estas medidas que dice que ha tomado eran impopulares, han tenido que sacrificarse para el beneficio del país, dejando a un lado cualquier interés electoral... al contrario que hace el PP. ¡Pobrecillos! Y en tercer lugar, para los sindicatos supone una oportunidad para hacernos ver a la sociedad que no son unos vividores, jetas y caraduras, sino que en realidad están preocupados y luchando constantemente por los problemas de la sociedad española. Claro que esto hecho después de que España tenga la tasa de paro más alta de su historia, después de que diariamente sean muchas las empresas que se ven obligadas a cerrar, después de que los autonómos tengan que dejar su actividad o estén pasando verdaderas fatigas, después de que muchos españoles ya no tengan ni subsidio por desempleo, hace que esta huelga sea poco o nada creible y que no mejore, sino todo lo contrario, su ya pésima y deteriorada imagen.
Seguramente, además, hoy veamos a estos sindicalistas decimonónicos sacar pecho y decir que la huelga ha sido un éxito rotundo. Seguramente, con tal de no desentonar, el gobierno reforzará esa hipótesis. Pero lo cierto es que sin la actuación de esos piquetes "convencitivos" la huelga hubiera sido un fracaso. Desde esta mañana he estado viendo las noticias y eran muchos los usuarios del transporte público que esperaban la llegada de éste para ir a trabajar. El problema es que esos autobuses no han podido salir porque había unos señores, que definian su actividad mafiosa como un ejercicio democrático (¡vivan las dictaduras, si esto es democracia!), que han impedido que éstos salieran y los pocos que lo han conseguido han tenido que volverse con las lunas rotas y con pintadas en su carrocería, y todo esto ante la pasividad de la policia que, en vez de actuar ante lo que es un delito flagrante, prefieren hacer la vista gorda y dejar que estos mafiosos sigan con su actividad. Y no contentos con esto, deambulan por las ciudades amenazando con destrozar todos los negocios que estén abiertos, llegando incluso a agredir fisicamente a todo aquel que se niegue a cumplir sus órdenes. O las barreras que han ido colocando en las carreteras para evitar que los ciudadanos puedan acceder a sus trabajos en sus vehículos particulares, o las que han colocado en las puertas de las grandes empresas para impedir que los trabajadores que quisieran ejercer su derecho a trabajar pudieran hacerlo.
Lo que deberían hacer estos inútiles subvencionados es reflexionar sobre la siguiente cuestión: ¿cuánta gente habría ido a la huelga voluntariamente, es decir, sin estar coaacionada por los piquetes mafiosos o si hubiera podido acudir a su puesto libremente? La respuesta está clara: pocos o nadie. Por lo tanto, que no saquen tanto pecho y que asuman que, si no es por la violencia y por la complicidad del gobierno, no hubieran hecho huelga ni los liberados sindicales porque nadie confía en ellos en este país.
Y lo que tendría que hacer el gobierno es reflexionar sobre otra cuestión que tampoco es baladí: ¿porqué sigue subvencionando a estos jetas? ¿Porqué no toma las mismas medidas que tomó no hace tanto tiempo con la financiación de la Iglesia Católica? Es decir, ¿porqué no financian a los sindicatos sus afiliados y aquellos que libremente quieran poner una cruz en su declaración de la renta? Yo no tengo porque financiar con mis impuestos a estas organizaciones mafiosas. Y, por cierto, y de paso, que hagan lo mismo con los partidos políticos.
En fin, que disfruten su día de huelga, que yo seguiré trabajando. Por cierto, además de mí, están trabajando unos albañiles en frente, tres negocios que hay debajo, otra empresa que hay al lado, varios bares y hasta un gimnasio. No sé yo donde está el éxito de la huelga.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Escribo hoy, 17 de Septiembre, festividad de San Roberto Belarmino, para tratar, como siempre, un tema de actualidad aunque con un día de retraso debido a mis mútliples ocupaciones. Como habrán adivinado, voy a hablar del viaje de Rajoy a Melilla. Mejor dicho, voy a hablar de las reacciones que tanto el gobierno de Marruecos como el nuestro han tenido sobre esta cuestión.
En primer lugar tengo que decir que a mi, y creo que a todos los españoles, me da exactamente igual lo que diga el gobierno de Marruecos. Pero, por desgracia, ni a Zparo ni a Morotinos ni al PSOE les da igual lo que opinen. También algunos medios de comunicación le han dado caracter extraordinario a algo que es tan normal como que un ciudadano español visite una ciudad española cuando le venga en gana. Y así pues tenemos lo que tenemos, que Marruecos se envalentona y se crece.
Para el gobierno de Marruecos, que no se quiere enterar de cual es la situación, solo decirle que hoy se celebra el 513 aniversario de la españolidad de Marruecos (bueno este dato tampoco lo saben ni Zparo ni Morotinos), mientras que Ceuta fue primero portuguesa (desde 1415) y después española. Como pueden ver, tanto Ceuta como Melilla son españolas mucho antes de que nadie tuviera en el pensamiento la creación de Marruecos. Esto sería motivo más que suficiente para que el gobierno de España pusiera a Marruecos en su sitio.
Pero no. En vez de defender la españolidad de Ceuta y Melilla prefieren atacar a Rajoy por ir a visitar esta ciudad. Le acusan de no haber pedido permiso al gobierno para ir. Pero vamos a ver, pandilla de insensatos, ¿para ir a Albacete o a Gijón o a Castellón hay que pedir permiso? Entonces, ¿porqué hay que pedirlo para ir a Melilla? Lo que tenían que hacer es ir ellos, es decir, Zparo era el que tenía que haber ido y, después de Zparo, el Rey. Pero el uno no va porque prefiere la alianza de las narices y el otro porque le faltan agallas para enfrentarse a Zparo y explicarle cuales son sus obligaciones como presidente del gobierno.
Pero no piensen que esto va a quedar así. Zparo tiene que intervenir y reponer esta "ofensa" a los marroquíes. Él ir a Melilla o a Ceuta, no va, pero para salir corriendo con el bote de vaselina le faltan piernas. Así, y antes de lo que yo esperaba, porque mentiría si dijera que no lo esperaba, Zparo ha concertado una cita para el próximo lunes en Nueva York con el tal Mohamed. Según él es porque dos países vecinos y amigos tienen que tener este tipo de contactos, pero lo que yo creo es que a lo que va es a doblar la cerviz y a postrarse ante él.
Con este gobierno no me extrañaría nada que dentro de poco cediéramos nuestra soberanía a Marruecos. Sólo hay que recordar que lo primero que hizo la ministra de Defensa -¡qué Dios nos coja confesados!- fue eliminar banderas de la Legión de Melilla. Y, además, tampoco sería tan extraño. Al fin y al cabo también está cediendo la soberanía en otras zonas de España donde ni siquiera hay moros dando la vara.
En fin, Dios permita que haya pronto elecciones en este país que nos permitan librarnos de esta penitencia que tenemos impuesta, porque lo que están haciendo estos tíos con España es una penitencia pero de las grandes.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Escribo hoy, 9 de Septiembre, festividad de San Pedro Claver, para hablar de un tema de total actualidad y que, mucho me temo, va a inundar los telediarios de aqui a final de mes. Me estoy refiriendo, como ya habrán podido averiguar, a la huelga general del día 29.
Si amigos, el próximo día 29 de septiembre hemos sido convocados por el Oso Yogui y el pequeño Bubu a una huelga general. Perdón, ¡en que estaría pensando! Los líderes de UGT, el Oso Yogui, digo Cándido Méndez, y el de CC.OO, Bubu, digo Fernandez Toxo, han convocado una huelga general. Ahora sólo cabe hacerse dos preguntas: ¿contra quién? y ¿para qué?
Y es que el comportamiento que estos dos vividores están teniendo dan lugar a esas y a muchas más preguntas pero, de momento, nos vamos a centrar en estas dos.
Empezaremos con el para qué. ¿Para qué convocan ahora una huelga general? Es fáicl: por la caída que la imagen de los sindicatos, especialmente de estos dos, está teniendo en todo el país. Y no hay más. Porque ¿no dirán ahora que la huelga es por las medidas que está tomando el gobierno o, incluso, por la crisis económica? Esto ya es el colmo de la poca vergüenza. Los sindicatos le han estado haciendo la olla gorda al gobierno desde el primer día, le han aceptado todas las mentiras que el gobierno ha venido diciendo sobre la crisis, desde la negación de su existencia hasta la actualidad, les ha importado tres pitos y un tambor el aumento tan espectacular del paro, les ha importado todavía menos aquellos trabajadores que ya no tenían ni siquiera el subsidio de desempleo,... todo ello, eso sí, ampliamente gratificado por el gobierno vía subvenciones públicas para "actividades sindicales". Lean, lean el BOE y se sorprenderán de la gran cantidad de dinero, a pesar de la crisis, que el gobierno ha destinado a UGT y CC.OO para actividades sindicales. Por si fuera poco y tomándonos por imbéciles, la fecha estaba más que pactada con el gobierno. Parece que lo estoy viendo: Zparo les dice: "convocad una huelga que váis camino de tener peor imagen que yo y eso no nos interesa, pero hacedla el día 29 de septiembre porque es la jornada elegida por todos los sindicatos europeos para hacer una huelga general, y así nadie dirá que la huelga me la habéis hecho a mí". Y santa palabra, se convoca esta huelga con cuatro o cinco meses de antelación, a cambio de una nueva subvención para más "actividades sindicales".
Y la otra pregunta también es importante: ¿contra quién está hecha esta huelga? Pues sólo hay que ver los ridiculos videos encargados por la UGT (una actividad sindical) para promocionar la huelga. Protagonizados por un bufón del reino, el mismo que la estupidez supina que padece gran parte de este país llevo al Festival de Eurovisión, de un escaso gusto y de un menor nivel interpretativo, estos videos acaban encontrando a los verdaderos culpables de la crisis que son, ¡oh, sorpresa, sorpresa!, el PP y los empresarios. ¡Toma ya!  La primera huelga de la historia mundial que se hace al partido de la oposición. Ya me estrañaba a mí que estos apesebrados tuvieran un mal gesto o una mala palabra contra quien les da de comer... y muy bien, por cierto. 
Porque estos señores, al igual que la cúpula directiva, delegados sindicales y liberados varios, por mucho que vayan por ahí disfrazados de obrero y haciéndonos ver que luchan por nosotros, tienen un patriminonio que ni el más optimista de los trabajadores de este país habría soñado tener, y esos patrimonios no se consiguen precisamente trabajando. Si fuera así, todos seríamos ricos. No, señores. A estos tíos les importan tres cominos los trabajadores, sus empleos y sus vidas. Lo único que les preocupa es vivir del cuento que es lo que llevan haciendo toda su vida. ¿O alguien puede decirme a que se dedicaba Cándido Méndez antes de ser sindicalista? ¿Y el otro, a qué se dedicaba?
Por estas y por muchas más razones yo no haré huelga. Ya me pueden mandar a los piquetes "informativos", que no son sino una banda de delincuentes escudados detrás de unas siglas para implantar la ley del terror, porque yo si iré a trabajar. Y lo haré porque, además de que esta huelga llega en el peor momento y va a ser peor el coste de hacerla que los benenficios obtenidos con ella, es un paripé montado por estos señores con el gobierno y, puesto que a mí si me descuentan de mi nómina el coste de hacerla, mientras que ellos cobrarán pluses ese día, no estoy dispuesto a colaborar con semejante patraña. Además, creo que la huelga va a ser un fracaso monumental, de lo cual me alegraría. Eso sí, que no piense el gobierno que un fracaso de la huelga significa un respaldo a su gestión, que no. Lo que significaría es que estamos hartos de ellos, pero mucho más de estos supuestos defensores de los derechos de los trabajadores que han pecado de inacción durante los últimos seis años.
Y ya puestos, me gustaría empezar una campaña para pedir que les sean retiradas todas las subvenciones que reciben, y las que obtengan que sean exclusivamente de sus afiliados. Es decir, si en la declaración de la Renta aparece una casilla por si queremos dar o no a la Iglesia católica, que aparezca otra en la que aparezca si queremos dar o no a los sindicatos, de forma que éstos sean mantenidos única y exclusivamente por sus afiliados, porque yo no tengo que dar de comer a cuatro vividores. Verían como entonces volverían a pensar más en los trabajadores que en el poder.