jueves, 28 de octubre de 2010

Escribo hoy, 28 de octubre, festividad de los Santos Simón y Judas, con motivo de la última polémica que algunos han querido montar a partir de unas declaraciones que ha realizado Mariano Rajoy sobre la idoneidad de revisar el estado de las autonomías.
¿Y donde está el debate si se ha quedado demasiado corto? Efectivamente, como dice D. Mariano, hay que realizar una revisión del estado de las autonomías... que lleve a su desaparición total y absoluta, dado el fracaso tan enorme y el coste tan exagerado que ha tenido y sigue teniendo para este país todavía llamado España.
¿Y porqué hay que eliminar este estado autonómico totalmente fracasado para los ciudadanos pero enormemente beneficioso para la casta política? Pues son varias las razones que se podrían argumentar para defender esta posición.
La primera es una razón económica y política. Ningún político autonómico ha sabido entender cual es el papel que tenían que asumir las distintas autonomías según los dictados de la Constitución. O mejor dicho, ningún político autonómico ha querido entender cual era su papel. De este modo, en vez de crear una organización que facilitara por cercanía las gestiones y problemas de los ciudadanos de este país, han creado pequeños estados que incluso intentan (si es que no lo han conseguido ya en algunos casos por todos conocidos) entablar relaciones bilaterales con el Estado español, a la vez que se rodeaban de todo el boato y toda la parafernalia que puede tener un jefe de estado, llegando incluso a casos esperpénticos donde su parecido se asemejaba más con reyezuelos de países subdesarrollados que con políticos de un país se supone que moderno. A todo esto hay que unir el coste que nos supone a los españoles el mantener estos reinos de taifas con su parafernalia: cientos de diputados en cada comunidad autónoma, delegados del gobierno de dicha comunidad autonóma, incluso algunos han creado "embajadas", directores generales, secretarios generales, coches oficiales, móviles oficiales y miles de funcionarios que no hacen sino duplicar la burocracia y los trámites del estado central. Fíjense que manera más fácil de reducir el déficil sin tener que tocar ni pensiones, ni impuestos, ni nada que, como siempre, nos perjudique a los ciudadanos.
La segunda razón es porque estos estados autonómicos se han convertido en nidos de corrupción y enchufismo. Las autonomías sólo están sirivendo para que los políticos coloquen en puestos oficiales a sus amigos y familiares, cuyo único mérito es precisamente ese, el ser amigo o familiar del político de turno. Si a esto sumamos la cantidad de dinero público que es destinado a organizaciones, asociaciones e incluso empresas afines a los políticos, nos encontramos con un panorama desolador, con unas autonomías que despilafarran el dinero sin miramiento y sin ningún ánimo de crear riqueza, sólo contentar a las amistades.
Y la tercera razón, pero no por ello menos importante, es la desobediencia que hacen todas las autonomías, una y otra vez, de las leyes y de las decisiones judiciales. Y es que cada vez que a estos politicuchos baratos se les ocurre dirigirnos y controlarnos aún más la vida, siempre en su propio beneficio, y se topan con la denuncia de algún ciudadano "rebelde" que quiere defender su libertad, primero denostan y persiguen a este ciudadano y, luego, una vez habida sentencia que casi siempre es contraria a los "intereses autonómicos", comienzan con la ya manida letanía de que "respetamos la decisión de los jueces y acatamos la sentencia, aunque no la compartimos", para pasar luego a criticar la sentencia como un ataque al estado autonómico  o al sentimiento autonómico realizado por fachas sin corazón, y terminar con no cumplir la sentencia dictada, cosa que hacen siempre sin que nadie haga nada para impedirlo, existiendo casos en los que hay varias sentencias condenatorias de las posturas de algunos organismos autonómicos pero que, aún así, siguen insistiendo en su cabezonería. ¿Qué pasaría si todos los españoles respetaramos las leyes pero luego no cumplieramos las mismas? Pues eso es básicamente lo que hacen todos los políticos autonómicos... y sálvese quien pueda.
La Constitución Española todavía vigente, aunque no por mucho tiempo, tiene la llave para eliminar todas estas ilegalidades, dando poder al gobierno para intervenir y suspender las autonomías. Por desgracia, no sólo no lo hacen sino que, además, con tal de mantenerse unos pocos meses más en el poder, son capaces de regalarles lo que queda de España y hasta a su madre si es preciso. Ya era hora de que un político dijera algo en este sentido, aunque se haya quedado muy corto. Por desgracia, no sólo no lo hará sino que, además, como necesite el apoyo de algunos para gobernar no dudará tampoco en vender a España. ¡Así nos va! 



jueves, 21 de octubre de 2010

Escribo hoy, 21 de Octubre, festividad de San Hugo, porque no me resisto a comentar la noticia más importante que se produjo ayer en el país.
¿Qué cual es ésta? ¿Acaso la aprobación de la nueva ley anti-tabaco? ¿Quizá que Raúl haya empatado al Torpedo Müller como máximo anotador de la Copa de Europa? ¿Será entonces que se han aprobado los presupuestos generales del estado? No. ¡Ah! Pues entonces seguro que es el cambio de ministros. No, lo siento. No han acertado. La noticia más importante, pero también más preocupante y más triste para nuestro país (o lo que queda de él) ha sido el guiño que Zparo le hizo ayer a Batasuna, es decir, a ETA.
De todos modos, me permitirán hacer una breve reflexión antes de comentar más seriamente este comentario de Zparo. Sobre la ley anti-tabaco, no me preocupa que prohiban fumar; lo que me preocupa es que siguen prohibiendo. Cualquier día nos prohiben hasta respirar, sino al tiempo. Sobre Raúl, sólo quiero felicitarle desde aquí por haber logrado un hito no al alcance de muchos y que lo encumbra aún más como uno de los mejores futbolistas que ha tenido España, y espero que en los tres partidos que quedan de esta primera fase pueda incluso superar a Müller. Y de los presupuestos, ¿qué se puede decir? Que traerán más ruina para los españoles, más expolio a este país para beneficiar a los de siempre, y que acabarán con una nueva subida de impuestos cuando vean que están totalmente desfasados.
Mención aparte merece el cambio de gobierno. He leído y oído todo tipo de opiniones, algunas muy divertidas, la verdad. Y la realidad es que no deja de ser el mismo perro con distinto collar, y que me perdonen los perros. De Rubalcaba mejor no fiarse (ya saben, Rubalcaba si te descuidas te la clava), lo de Trini no deja de ser el premio que Zparo le da por haber hecho el ridiculo más grande de su carrera política (ya lo hizo con Miguel Sebastián), pero en ningún momento significará un cambio en la política exterior española puesto que Trini es más de lo mismo, amiga de todos los regímenes de los que ya presumía Morotinos. Del nuevo ministro de Trabajo, a pesar de ser un paisano de Jaén, poco espero puesto que poner de ministro de Trabajo a un sindicalista es, cuando menos, curioso. Vamos, aquello del bombero pirómano. Pero por verle una parte optimista a la situación he de señalar dos cosas: por fin se va Bibiana, aunque me preocupa cual será su futuro porque, dadas sus habilidades, como no la coloquen en un sitio público, va a trabajar menos que el sastre de Tarzán. Y la segunda cuestión, que nos llena de optimismo a todos los españoles, es la llegada a un ministerio, aunque no tenga apenas competencias, de Leire Pajín. ¡Españoles! Si Pajín ha llegado a ministra, cualquiera de nosotros podemos alcanzar nuestros objetivos. ¡Faltaría más!
Pero, por desgracia, esto que no dejaría de ser un bis cómico tiene un contrapunto muy serio y muy peligroso. Y es que ayer Zparo, a la vez que anunciaba que este cambio de gobierno era lo mejor que nos podía pasar a los españoles, que se va a acabar la crisis (otra vez más) y que no va a haber más paro, dijo que los esfuerzos que está haciendo Batasuna tendrán su recompensa. Y yo me pregunto: ¿qué esfuerzos está haciendo Batasuna? Y sobre todo, ¿qué recompensa será esa? Ya anunció hace unos meses el eurodiputado Mayor Oreja, una de las personas que mejor conocen el tema de ETA en este país, que se estaba produciendo otra negociación y que se iba a ceder en muchas cosas. Lo pusieron a caer de un burro, lo insultaron, lo degradaron, le dijeron de todo menos bonito. Y mira por donde se está comprobando paso por paso que tenía razón. Primero, se empezó con la política de acercar a los presos etarras a las cárceles vascas. Ahora que los guiños tendrán su fruto. ¡Cuidado Zparo que resbalas!
Zparo sabe perfectamente que no va a ganar las próximas elecciones y que la única arma electoral que tendría sería anunciar el final del terrorismo. Evidentemente, todos queremos un anuncio de ese estilo, pero ¡cuidado!, lo que no queremos es tener que pagar ningún precio. Eso ya se podría haber hecho hace más de cuarenta años y nos hubiéramos ahorrado miles de víctimas y de asesinados. El final de ETA tiene que ser bien por la vía policial y judicial, o bien por que se rindan incondicionalmente, cumplan las condenas que les caigan por sus muchos delitos y abandonen de una forma total y definitiva las armas. Todo lo que no sea esto, será rendir el país ante una banda de asesinos. Y eso, Zparo del alma, no será un éxito sino que será una traición, otra más.
Por desgracia o por suerte, todo esto lo podremos comprobar en próximas fechas. Más en concreto allá por el mes de mayo del año próximo, cuando veremos si el gobierno deja que terroristas etarras puedan presentarse a las elecciones municipales. Tiempo al tiempo. Yo, por mi parte, me espero lo peor. 




miércoles, 13 de octubre de 2010

Escribo hoy, 13 de Octubre, festividad de San Eduardo, para comentar con todos ustedes todo lo acontecido en el mal llamado Día de la Hispanidad. Y digo mal llamado porque esto es un término que acuñaron los roji-progres con tal de no llamar a este día, en el que celebramos la festividad de la Virgen del Pilar, como el día de la  Fiesta Nacional de España. Ya saben: todo lo que suene a patria, nacional o español, les produce cierta alergia. Pero bueno, no es por aquí por donde quiero dirigir mis pasos.
Hoy quiero hablar del desfile militar que tuvo lugar ayer, como viene siendo habitual, en Madrid. Más en concreto quiero hablar de los pitos y abucheos que nuestro querido presidente Zparo tuvo que soportar ayer, como también viene siendo habitual, no sólo en este tipo de actos sino en casi todos a los que acude. Y es que la bronca fue de escándalo: pitos, abucheos, gritos de dimisión, etc. Vamos, que cualquiera en su sano juicio hubiera presentado la dimisión ipso facto, ya que quedo demostrado ayer que poca gente lo quiere ya.
Pero en cambio, en vez de esta dimisión irrevocable y la convocatoria urgente de elecciones anticipadas, nos encontramos con que todo el socialismo sale a marchas forzadas a decir que estos pitos venían de sectores de la extrema derecha perfectamente organizados. ¡Pues no sabía yo que la extrema derecha era tan grande en España, porque allí, menos el Rey (del que ahora hablaremos), pitó todo el mundo!
Comprendo que tiene que ser duro recibir un varapalo como este, y más a este hombre, el del talante, el de la regeneración democrática, el dialogante,... (aunque luego no haya sido ninguna de estas cosas). Pero el socialismo debería entender que ni Zparo ni el cuento de la extrema derecha cuelan ya en este país. ¿Porqué no podían ser los que pitaban grupos de personas incluidos entre los más de cinco millones de parados que tenemos en España? ¿Y porqué no podían ser algunos de los más de un millón de trabajadores autónomos que han tenido que dejar su ocupación? ¿Y porqué no grupos de tantos y tantos trabajadores que, aún no habiendo llegado todavía al paro, están a punto de hacerlo o no cobran su salario o sufren expedientes de regulación de empleo? ¿Y porqué no podían ser miembros de las asociaciones de víctimas que etán siendo constantemente ninguneadas por este gobierno inútil que tenemos? ¿Y porqué no podían ser ciudadanos de Melilla, hartos del comportamiento servil que este gobierno tiene con Marruecos?  ¿Y porqué no cualquiera de esos más de tres millones y medios de votantes que dejarían de votar al PSOE en las próximas elecciones, según todas las encuentas? Y podía seguir con miles de grupos más y en ninguno estaría la extrema derecha que, según el PSOE, fueron los que pitaron ayer. Y es que ya lo dice el refrán: "no hay mayor ciego que el que no quiere ver". 
Pero lo mejor, sin duda, fueron las declaraciones de un alto cargo del Ministerio de Defensa, ese que está en manos de una nacionalista catalana -¡a ver si no es para pitar!-, que dijo que todos estos pitos habían sido organizados por el Partido Popular. Y es que, siguiendo con el refranero español que es muy sabio, "cree el ladrón que todos son de su condición". Hay que recordar que el movimiento organizado (por el PSOE y desde teléfonos oficiales encima) más grave que ha habido en este país en muchísimos años, fue el que cercó, asaltó y agredió las sedes del Partido Popular el día 13 de marzo de 2004, dos días después de los atentados del 11 de marzo (aún por aclarar, por cierto) y un día antes de unas elecciones generales, donde se incumplió la ley por parte del PSOE durante todo el día, al no respetar la jornada de reflexión. ¿O hay que recordar que el ahora ministro de Interior, Pérez Rubalcaba (que si te descuidas te la clava), salió en rueda de prensa a decir que ellos no tenían nada que ver en eso (mentira, como luego quedó perfectamente demostrado) y que tampoco podían hacer nada por impedirlo (otra mentira también puesto que la mayoría de los asaltantes eran miembros de su partido, incluidos altos cargos)? Pues eso, que cree el ladrón.
Para finalizar, quisiera tener unas palabras para S.M. el Rey y S.A.R. el Principe Felipe quienes, parece ser, en una conversación informal con la prensa, censuraron los pitos y los abucheos. Comprendo que la Casa Real tenga que defender al presidente del país, pero no vendría mal que el Rey y el Príncipe se pusieran, aunque solo fuera por un momento, en el pellejo de los millones de ciudadanos españoles que estamos sufriendo a este inútil de Zparo. Seguro que si lo hicieran, ellos pitarían también.