Escribo hoy, día 10 de Diciembre, festividad de Santa Eulalia, porque lo que pasa en este país, de verdad que no pasa en ningún otro lugar del mundo. Y esta variedad de sucesos y acontecimientos que últimamente acontecen en España dan para poder escribir, no un blog diario, sino uno a cada hora. Esto me ha supuesto el no saber muy bien que tema tocar hoy.
Podría, perfectamente, haber tratado el tan traído y llevado tema de los controladores aéreos. Pero no, no lo voy a hacer. Sólo diré que el comportamiento que tuvieron estos fue realmente reprobable y que espero se tomen las medidas oportunas ante una acción totalmente desproporcionada y que tomó como rehenes al conjunto de los usuarios de los aeropuertos españoles, con el consiguiente daño, no sólo económico, sino de imagen para nuestro país. Pero también diré que hay algo raro en el comportamiento del gobierno y que, mucho me temo, nos quedaremos sin saber. Porque raro es que Zparo no fuera a la cumbre Hispanoamericana; raro es que el ejército estuviera advertido para intervenir en cualquier momento; raro es que por primera vez en la democracia se declare el estado de alarma; raro es ver a los militares en instalaciones civiles; y raro es que Zparo no diga cuando va a terminar este estado de alarma. Eso sí, reconozco que ver la cara de Pepiño Blanco ayer durante la intervención de Rajoy no tiene precio.
Podría también hablar de la enésima bajada de pantalones del gobierno con el comportamiento marroquí. Ahora ha sido el intento de cortar el suministro de agua a la ciudad de Melilla y el aviso de que iban a bloquear, otra vez, la frontera. Y el gobierno, como si con él no fuera la cosa, mirando para otro lado.
Podríamos tratar un tema al que nadie da importancia, pero que es vital para la economía empresarial pero, fundamentalmente, para la economía doméstica. Y no es otro que el precio de las gasolinas, que ha llegado ya al mismo nivel que cuando el barril de petróleo costaba un 60% más de lo que cuesta hoy en día. Pero, ¿no decían que el precio de los carburantes se fijaba en función del precio del petróleo? Pues entonces, una de dos: o el gobierno nos está robando impunemente vía impuestos de los carburantes, o los monopolios que son las gasolineras nos están robando con el consentimiento del gobierno. Pero no, tampoco voy a hablar de ésto.
También podría, ¿porqué no?, hablar de la súbita, repentina y sorprendente detención de Marta Domínguez y de otros atletas en una operación antidoping. Es curioso que ninguno de ellos haya dado positivo en ningún control y es más curioso que se les acuse de traficar con sustancias dopantes. Pero lo más curioso es el día elegido para realizar la operación: justo el día que Zparo tenía que dar explicaciones en el Congreso sobre el estado de alarma. Como ya ha habido antecedentes de detenciones raras que luego han quedado en nada, coincidentes en el tiempo con noticias que no beneficiaban al gobierno, y como el Ministro de Interior sigue siendo Rub-Al-Kaba, permítanme que ponga un velo de sospecha a esta detención y que, por supuesto, aunque no lo haya hecho prácticamente nadie, respete la presunción de inocencia de todos los detenidos, pero especialmente de Marta Domínguez a la cual no creo que le hiciera falta el dinero para actuar como una simple "camello".
Pero no, no lo voy a hacer de ninguno de estos temas. Lo voy a hacer de algo más prosaico y que demuestra que en este país no coge ni un solo tonto más y que, además, la mayoría están concentrados en el gobierno y entes afines. Y es que Patrimonio Nacional, al que ya dediqué un blog hace unos días por su empeño en cerrar el Valle de los Caídos, sigue con su paranoia y su tontería mental, y ahora ha decidido cerrar a las visitas turísticas del Palacio de El Pardo, tanto el despacho que utilizó Franco como sus habitaciones personales. Tengo claro que estas decisiones son fruto del radicalismo del gobierno porque otra explicación no tienen. ¿O es que temen que al visitar estas dependencias las gentes que lo hagan sufrirán una transformación que los convertirá en los franquistas más fervorosos de este país? Creo, sinceramente, que no. El único objetivo que tienen este tipo de medidas es el intentar borrar de la historia española todo lo que suene a Franco. Y esto, por muchas habitaciones que cierren, nunca lo van a conseguir... a no ser que nos maten a varias generaciones que hemos tenido la oportunidad de estudiar en libertad la historia de España (ahora va siendo cada vez más difícil).
La dictadura de Franco es una parte de la historia de este país, y como tal tiene que ser contada. A mí lo único que me mueve a ver estas dependencias ahora cerradas, es mi interés cultural y mi gusto por la historia, al igual que me pasa con el Valle de los Caídos. Y creo que como a mí, les pasa a la mayoría de los españoles de bien. Luego, cada uno tendrá una opinión sobre estos temas, pero esa opinión no cambiará porque cierren o dejen de cerrar dependencias relacionadas con Franco. Todo lo contrario, a lo mejor lo que consiguen es que pensemos que este gobierno se parece cada vez más a una dictadura.
Parece que ya empiezo a entender la finalidad de la Ley de la Memoria Histórica. Nunca ha tenido como fin resarcir a unas supuestas víctimas, ni recuperar su memoria ni nada por el estilo. Lo único que pretende es eliminar setenta años de la historia de este país, no vaya a ser que pensemos, y más en este tiempo, que con Franco se vivía mejor que con Zparo, por muy demócrata que diga éste que es, que tampoco lo es.
Pero bueno, saquemos el lado positivo de las cosas. Si se pueden borrar setenta años de la Historia de España, dentro de poco también podremos borrar los seis, siete u ocho que hemos tenido que sufrir a Zparo y sus muchachos, los años más negros de la democracia tanto en lo económico como en lo social, los años que hemos sufrido al peor presidente, no de la democracia española, sino de toda la historia de este gran país que todavía se llama España. ¡Y mira que ha habido malos!