sábado, 29 de enero de 2011

Escribo hoy, 29 de Enero de 2011, festividad de San Valero, para comentar el ya famoso pacto entre el gobierno y los agentes sociales -¿porqué los llamarán así?- para la revisión de las pensiones.
Antes de nada, me gustaría decir que, aunque nos quieran vender la moto de un amplio acuerdo social, ni yo ni muchísimos españoles nos sentimos representados ni por este gobierno ni por estos "agentes sociales", de los cuales me gustaría saber quien los ha elegido como representantes de la sociedad. ¿Acaso todos los españoles estamos afiliados a estos sindicatos? ¿Es que no existen otros sindicatos? Y, por último, ¿qué porcentaje de afiliados tienen el conjunto de los sindicatos españoles sobre el total de la población? Atendiendo a todas estas consideraciones, ¿porqué tienen que representarnos para nada?
Dicho ésto, me gustaría comentar este acuerdo en dos direcciones básicamente. La primera es que, como siempre, esto no es nada más que un recorte -otro más y van...- que pagaremos los mismos de siempre, es decir, los españolitos de a pie. Y es un recorte porque tendremos que trabajar más para poder jubilarnos y además, si llegamos a alcanzar dicha jubilación, cobraremos mucho menos al ampliarse al cómputo de años para el cálculo de la pensión. Sobre los años, es matemático que para poder jubilarnos a los 65 tendríamos que haber empezado a trabajar a los 26 y, además, hacerlo ininterrumpidamente, lo cual en este país es algo que sólo consiguen algunos privilegiados. Y sobre los años para el cálculo de la misma, y aunque Zparo no tenga ni idea de economía ni de nada, cuando alguien aumenta el tiempo de cálculo, al no tener en cuenta la deflactación de la moneda (en palabras llanas significa que la peseta de hace veinte años no vale lo mismo que la peseta de hoy),  es evidente que la media de dicho cálculo será inferior a la que saldría de un período de tiempo menor.
En segundo lugar, y no por ello menos importante, he de decir que ya pueden hacer modificaciones a las pensiones todos los meses, todas las semanas o incluso todos los días si así lo desean, pero este sistema está abocado a su quiebra si no son capaces de solucionar el problema más grave que tiene la economía española en particular y el país en general. Y ese problema no es otro que el paro. Resulta llamativo que coincidieran  el mismo día el anuncio de la modificación de las pensiones con los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa), datos que, como ya temíamos, señalan que este país tiene 4.700.000 desempleados. ¡Un 21% de tasa! que duplica la media de la UE. Y es que, queridos amigos, ya pueden subir los años de cotización, ya pueden ampliar el número de años para la fijación de las pensiones, ya pueden hacer lo que quieran, pero si no hay "cotizantes", es decir, trabajadores que vayan cotizando por estas pensiones, difícilmente pervivirá el sistema. Pero claro, de esto o no se han enterado o no se quieren enterar, o lo que es peor, no tienen ni puñetera idea de como atajar esta sangría de parados que vive este país. Pues yo tengo una solución muy fácil para que este gobierno de inútiles que tenemos puedan ir dando solución a este problema: basta con ir a preguntar a los países de la UE que ya están creando empleo y reduciendo su tasa de paro, como Finlandia o Suecia.
Para terminar me gustaría que hicieran una reflexión, imaginando un escenario en el que el gobierno de este país fuera del PP y en el que se planteara esta misma modificación de las pensiones. ¿Habrían aceptado este acuerdo los "agentes sociales"? ¿Y el PSOE, hubiera apoyado la misma? Mi opinión es que no, que no solo no la hubieran aceptado, sino que su simple insinuación nos hubiera llevado a la convocatoria de una huelga general por semana que, por supuesto, hubiera sido apoyada y jaleada por Zparo y sus muchachos. Y es que, como el gran Mingote reflejaba el otro día en su viñeta de ABC, los obreros estamos en una situación insostenible, situación ante la cual los sindicatos van a actuar.... cuando haya un gobierno del PP. Al tiempo.  

miércoles, 19 de enero de 2011

Escribo hoy, 19 de Enero de 2011, festividad de San Mario, porque por desgracia para nosotros, los españoles, cada día nos desayunamos, nos comemos y nos cenamos con noticias cada cual peor y cada cual más indignante.
Y hoy no va a ser menos. Podríamos hablar de la intervención de ayer de Rub-al-Kaba quien, en un nuevo ejercicio de maldad, volvió a convertir a una víctima en culpable, acusando al Consejero de Cultura de la comunidad murciana de haber provocado su agresión para sacar rédito electoral. ¡Y se quedó tan a gusto! En cualquier país democrático, Rub-al-Kaba estaría sentado en  un banquillo; sin embargo, en España, ostenta dos carteras ¡y que dos carteras!
O podríamos también hablar de la vena censora que le ha salido al gobierno sociata. ¡Y  es que no lo pueden remediar! Les tiene que salir la vena que llevan dentro, más teniendo en cuenta los cargos que ocupaban sus ancestros. Dicen que lo que pretenden es velar por los contenidos de la televisión. ¡Claro, claro! Pero lo que están obviando decir es que velarán por los contenidos de Intereconomía (que ya ha sido expedientada y sancionada por el demócrata ministro Sebastián -sí, el de las subidas espectaculares de la luz-), Veo Tv, Libertad Digital o cualquier otra que pueda ser mínimamente crítica con la no gestión del gobierno sociata. ¿Comprenden ahora el porqué de la ley de memoria histórica?
O podríamos hablar de que Jesús Caldera, el del tipex, el ministro de los papeles para todos, va a ser el encargado de negociar el futuro de nuestras pensiones. ¡Qué Dios coja confesadas a nuestras pensiones! 
Pero no, no voy a hablar de ninguno de estos temas. Me voy a detener hoy en uno mucho más esperpéntico pero que, en palabras de algunos dirigentes sociatas, como la eminente estadista Pajín, es poco menos que el avance más importante que ha tenido este país en toda su historia. Sí, señores, me estoy refiriendo al sistema de traducción simultánea que ayer estrenó el Senado.
Y es que desde ayer, existe un sistema de traducción simultánea para que un senador socialista catalán, que fue el que inaguró semejante invento, se pudiera dirigir en catalán al resto de senadores, de tal manera que el resto del grupo socialista en el Senado se pueda enterar de lo que el susodicho compañero de partido quería decirles a todos. ¿Esperpéntico? ¡No, que va! Hay cosas más esperpénticas, como por ejemplo que cuando un senador del PNV haga su intervención en vasco, Ignacio Anasagasti (para los que no sepan quien es, es un político vasco que se hace la raya del peinado justo donde acaba la oreja izquierda, llevando todo su escaso pelo al lado contrario) se tendrá que poner el pinganillo porque no entenderá ni una sola palabra de lo que diga su compañero de partido, puesto que no habla vasco. Eso sí, cuando salgan de la sala, todos hablarán en español puesto que ahí ya no tendrán traductor.
Esta es la última soplapollez que los españoles tenemos que aguantarle a Zparo y a sus muchachos con tal de seguir contando con los apoyos de los independentistas. El problema es que todas estas tonterías tienen un precio, precio que hemos de pagar todos los españoles como siempre. Y aquí estamos hablando de 350.000 euros anuales, es decir, 12.000 euros cada vez que haya que utilizarlos, y eso sin contar lo que habrá costado instalar todo el sistema de traducción.
Y aquí es donde viene lo más indignante porque dice el gobierno que es una cantidad ridícula y que no supone esfuerzo alguno. Y puede ser que tengan razón, que la cantidad invertida sea ridicula si la comparamos con el montante total que se mueve en el país a lo largo de un año. El problema es que este gobierno ha bajado el sueldo a los funcionarios, ha bajado las pensiones a nuestros jubilados, ha quitado la prestación a los parados de larga duración, se rumorea que quiere modificar el sistema de remuneración a los desempleados para pagar menos cantidad, nos ha subido los impuestos y lo que te rondaré morena, ha subido la luz, el gas y las gasolinas,... Y todo ello bajo la excusa de que nos esforzemos todos para sacar al país de una situación en la que nos han metido ellos. Por eso no se entiende que se gasten ni un solo euro en semejantes chorradas.
Y no sólo eso. ¿Saben algunos ministros y dirigentes socialistas lo que supondría tener 12.000 euros de ingrseos en un año en algunos hogares? En España hay miles de mileuristas que ganan al año esta cantidad que ellos despilfarran en un día, pero es que hay muchos miles más que ni siquiera se aproximan a esta cantidad. 
¿Y les parece un gasto ridiculo? No, simplemente es ridículo, quítenle la palabra gasto, porque lo que han hecho ustedes, otra vez y no será la última, es el ridiculo. Porque hay que ser ridículo y estúpido para poner traductores en un sitio donde todo el mundo habla el mismo idioma. Y hay que ser ridículo y estúpido para encima justificarlo y vendernoslo a los españoles.
Y todavía se sorprenden cuando en las encuentas los españoles decimos que el problema más grave que tiene este país son los políticos. ¡Qué país, Señor, que país!






jueves, 13 de enero de 2011

Escribo hoy, 13 de Enero de 2011, festividad de San Hilario, porque no me resisto a comentar el tema de las pensiones. ¡Ay, las pensiones!
Nos encontramos con que el gobierno se encuentra estos días reuniéndose con eso que se llama, no sé muy bien porqué, los agentes sociales (los sindicatos, vamos) para llegar a un acuerdo para la reforma de las pensiones que permita la supervivencia del modelo vigente en este país. Y viendo estas reuniones me surgen una serie de preguntas que no me resisto a callar.
Por ejemplo, ¿porqué se reune el gobierno con los sindicatos para tratar sobre el futuro de nuestras pensiones? ¿Quién se creen los sindicatos que son para negociar en mi nombre el tiempo que tengo que trabajar y los años que tengo que cotizar? ¿Acaso milito yo en alguno para que intercedan por mí? Y no sólo eso, ¿qué porcentaje de españoles están sindicados sobre el total de la población? Aunque no tengo el dato, entre otras cosas porque los sindicatos se niegan a informar del número de afiliados que tienen, seguro que es mínimo, ridículo, insignificante. Para otro día dejaré mi opinión sobre los sindicatos y su función en la actualidad.
En segundo lugar, me surge otra gran duda: ¿porqué se preocupan tanto de las pensiones del futuro? ¿Ya han resuelto los problemas del presente? Me explico: de nada valdrá subir la edad de jubilación, los años de cotización, el importe de las mismas, etc., si no hay nadie que trabaje. Y hoy por hoy, en España, hay cinco millones de parados (cuatro y pico oficiales y casi otro camuflado en cursos de formación). Las casas no se suelen empezar por el tejado, así que, primero, arregle el tema del desempleo y, después, se pone a modificar pensiones y a asegurarlas.
Pero sin duda, lo que más me llama la atención es el esfuerzo que se nos pide a los españoles, otra vez y van..., para poder salvaguardar nuestras pensiones. En este país, siempre que un inútil, manirroto e ignorante hace algo mal, en este caso llámense Zparo y sus muchachos, se acaba pidiéndonos un esfuerzo a los mismos, a los pobres ciudadanos a los que ya nos tienen fritos a pagar impuestos, tasas, subidas eléctricas, subidas de gasolina, subidas de la alimentación,.. Siempre tenemos que esforzarnos los mismos. Es lo que los progre-cursis llaman socializar los problemas.
Sin embargo, y en contraprestación al esfuerzo requerido, contemplamos atónitos como aquellos que nos piden tal esfuerzo, no sólo no ayudan en este esfuerzo sino que se protegen para que su status no varíe lo más mínimo. Pensarán que para eso estamos los demás, para esforzarnos para que ellos vivan mejor. 
Así, podemos observar como ante una subida de los años de cotización para el cálculo del cobro de la pensión, que conllevará un descenso en el importe de las mismas, ante una subida en los años de cotización necesarios para la jubilación y ante una subida de los años físicos para alcanzar la jubilación, los políticos de este país informan que ellos seguirán manteniendo las mismas condiciones. Es decir, que todos aquellos senadores y diputados que lleven siete años en sus puestos, cobrarán el 80% de la pensión máxima de jubilación -aunque ya no vuelvan a trabajar más en su vida (¡Uy, perdón!, he dicho trabajar); aunque no vuelvan a ir más al trabajo en su vida-. Y si en vez de siete son capaces de aguantar hasta once años (ni siquiera tres legislaturas), entonces ya se asegurarán el cobro de la pensión máxima. ¿Qué me dicen? ¿Merecen que nos apretemos el cinturón o no? 
Pero ustedes se preguntarán: "al menos los agentes sociales nos defenderán y lucharán por nuestros derechos". Pues ni lo uno ni lo otro, porque el gobierno publica en el BOE una serie de subvenciones a los sindicatos mayoritarios y, por arte de magia, lo que antes era huelga y confrontación se convierte en diálogo y proceso negociador, que acabará en una aceptación coma por coma y punto por punto de todo lo que diga Zparo.
Pero no se preocupen, todavía podemos hacer algo: afiliémonos todos a un partido y presentémonos en sus listas, hagámosnos todos diputados o senadores. Al menos así nos aseguraríamos nuestra pensión, aunque entonces no quede nadie para pedirle que se siga apretando el cinturón.


martes, 11 de enero de 2011

Escribo hoy, 11 de Enero de 2011, festividad de San Higinio, porque no me resisto a comentar la enésima injusticia que el fútbol mundial en general y la FIFA en particular han cometido con el fútbol español, claro dominador del fútbol mundial, no sólo del año 2010 sino desde 2008.
Y es que hemos tenido que ser muy malos en una vida anterior para que una y otra vez nos ninguneen de la manera que lo hacen. Hace algunos años le robaron el balón de oro a Raúl González Blanco porque no había conseguido nunca nada con la selección, a pesar de haber sido varias veces campeón de Europa con el Real Madrid, jugador con más número de partidos en dicha competición, máximo goleador en activo de esta competición, máximo goleador de la liga española, etc., etc., etc. Sin embargo, se sacaron de la manga un balón de oro para Michael Owen cuyo mérito básicamente había sido ganar con el Liverpool la Copa de la UEFA al Alavés. Y se quedaron tan a gusto.
Pero como no tuvieron bastante entonces, anoche volvieron a cometer un atraco injustificable, concediendo el balón de oro del año 2010 a Messi, ninguneando a Xavi, que era el que realmente lo merecía en mi opinión, y a Iniesta, que también tendría que haber quedado por delante del argentino. Y es que Messi será el mejor jugador del mundo cuando juega en el Barcelona, porque cuando lo hace fuera es uno más. Y a las pruebas me remito. ¡Mira por donde ya no tienen influencia ninguna las actuaciones con las respectivas selecciones nacionales!
Es algo evidente que los buenos jugadores hacen buenos a los demás, y también es evidente que cuando alguien tiene grandes jugadores a su alrededor lo normal es que acabe brillando también. Y este es, ni más ni menos, el caso de Messi. ¿Qué sería de Messi si no fuera por los pases que tanto Xavi como Iniesta se hinchan a darle? Pues es fácil: sería lo que viene siendo cuando juega con Argentina, un jugador limitado y normalito. ¿Y los méritos? Messi ha sido campeón de la liga española en el año 2010... exactamente igual que Xavi, Iniesta, Pinto, Maxwell y Milito. ¿También habría que darle el balon de oro a éstos? A la hora de la verdad, en el Mundial de Sudáfrica -competición que tendría que haber servido para ser la que mayor parte de peso hubiera tenido en la decisión-, Messi pasó con más pena que gloria, sin destacar su selección ni destacar él personalmente. En cambio, la historia de Xavi e Iniesta ya la sabemos y no hace falta repetirla.
Y es que no llego a entender que envidia tan mala nos pueden tener por ahí, porque en 2010 han sido tres las bofetadas que nos han dado en toda la boca: la designación de Forlán como mejor jugador del Mundial, que ya tuvo miga, la no elección de la candidatura de España y Portugal para organizar el Mundial de 2018, concediéndoselo a Rusia, y lo de ayer.
Y lo peor es que el chupóptero y vividor presidente de la RFEF, Ángel Villar, no dirá ni media palabra porque a él, en realidad, lo único que le preocupa es su status personal. El fútbol es algo accesorio, igual que para la FIFA.

domingo, 9 de enero de 2011

Escribo hoy, 9 de Enero de 2011, festividad de San Julián, ante la polémica creada con la dichosa ley anti-tabaco. Y es que en España nos gusta crear polémica por todo, aunque en este caso la polémica está más que justificada.
Reconozco que es un auténtico placer poder entrar a un bar y a un restaurante y salir de él sin que la ropa te huela como si el cartón de tabaco se lo hubiera fumado uno mismo. Lo mismo que también se agradece poderse tomar una cerveza, un refresco o un café sin tener que estar aspirando el humo ajeno. Y eso que yo soy fumador esporádico. Bueno, era, porque yo no me voy a salir a la calle a pasar frío para dar unas caladitas a un cigarrillo.
Pero dicho ésto, hay que reconocer también que la ley tiene muchas lagunas y va a crear una serie de problemas donde no los había. El primer problema que plantea esta ley es que no se ha tenido en cuenta la inversión que muchos hosteleros habían hecho no hace tanto tiempo para deslindar en sus locales las zonas de fumadores. Estamos hablando de inversiones cuantiosas que ahora no sirven para nada. Y ésto tenía una solución muy fácil: los locales con los suficientes metros pueden tener ambas zonas, mientras que en los locales que por su tamaño no se pueda hacer esta separación, estaría prohibido fumar.
En segundo lugar, se ha puesto a la policía en un serio aprieto cuando se les ha ordenado que "persigan" a los fumadores o a los locales que no acaten la ley. La policía no está para perseguir fumadores, sino para perseguir delincuentes. Y un fumador no es un delincuente. El gobierno tendría que haber previsto que podrían surgir estas incidencias y tenía que haber facilitado los medios para evitarlas. Pero esos medios nunca tendrían que haber sido los policías, puesto que tal decisión solo va a afectar de forma negativa a la imagen de estos cuerpos.
En tercer lugar, se prohíbe fumar en todos los centros de trabajo, sin hacer más distinción ni atender a los casos particulares. Bueno, en todos no. Porque en las cárceles sí se permite fumar y en los sanatorios mentales, también. ¿Acaso los funcionarios de prisiones o los médicos y enfermeros de dichos centros no tienen derecho a vivir con un aire limpio? ¿Y los presos que no fumen, tampoco tienen ese derecho? En cualquier caso, ya hemos tenido el primer problema: una empleada de hogar ha denunciado a su jefe porque éste fumaba ¡en su propia casa! ¿Y ahora qué hacemos? ¿Va a venir nadie de fuera de mi casa a decirme qué es lo que puedo o no hacer en ella? Seguramente la solución que este hombre dará será la más lógica pero también la más criticada: despedir a la trabajadora. Y ahora vendrán las denuncias por despido improcedente, la intervención de asociaciones subvencionadas que no tienen otra cosa que hacer que meterse donde nadie las ha llamado, etc.
Y es que, además, no teniendo bastante con crear una ley imperfecta y claramente mejorable, la ministra Pajín -¡cualquiera puede llegar a ministro en este país!- ha animado a la delación. ¡Hala! Todo el mundo a chivarse de quien fuma o deja de fumar y, además, a escondidas para que no se entere nadie de quien ha sido. Y lo digo más que nada porque no tardaremos mucho en ver denuncias falsas, aprovechando el anonimato, de personas contra otras con las que tengan algún tipo de conflicto. Si no, al tiempo.
¡Con lo fácil que era solucionar este tipo de problemas! ¿No es tan malo el tabaco? ¿No es tan perjudicial para la salud? ¿No produce unos costes excesivos a la seguridad social? Entonces, ¿porqué no se prohíbe su venta? ¡Ah! Es que el estado obtiene pingües beneficios con la venta del tabaco y no puede prohibirlo porque perdería la gallina de los huevos de oro. ¡Vaya, vaya, vaya! O sea, que lo que quiere el gobierno es que fumemos a escondidas o en nuestra casa pero que tampoco dejemos de comprar.
Esto simplemente es el acto de hipocresía y cinismo más grande que puede llegar a cometer cualquiera. Si tan malo es el tabaco, se prohíbe. Y si tantos ingresos depara, se buscan otras fuentes de ingresos. Pero lo que no se puede hacer es permitir la venta de un producto y luego perseguir a quien lo consume.
Y, por cierto, lo que no se va a poder ahora es sentarse en una terraza porque éstas se van a convertir en auténticas chimeneas. Y eso por no hablar de las molestias que se les generará a los vecinos que tengan cerca un bar y que, aunque no tengan terraza, tendrán que soportar a los fumadores que salgan a la calle para darle unas caladas al cigarro.
Veremos como termina todo ésto, pero de momento lo único que ha generado ha sido muchos "malos humos".