miércoles, 23 de marzo de 2011

Escribo hoy, 23 de Marzo, festividad de San Toribio, para hablar de la guerra que se está librando en Libia. ¿O quizá debería hablar de la no guerra que se está librando en Libia? Como es cuestión de interpretaciones, intentaré analizar qué es y como se debería llamar lo que estamos viendo por la televisión estos días.
Pero antes, no quiero pasar la oportunidad de señalar el ridículo tan espantoso que están haciendo los países occidentales con esta cuestión de Libia. No se puede hacer peor ni a propósito. Porque no se puede esperar tanto tiempo para intervenir y, por supuesto, no se puede intervenir sin tener claro ni cuales son los objetivos de dicha intervención ni quien y como se va a organizar. ¿Será EE.UU? ¿Será Francia? ¿Será la OTAN? ¿Seré yo, maestro, seré yo?
Pero como comprenderan mis fieles lectores, esta cuestión, aun siendo vital, me importa bastante poco. A mi lo que me preocupa es el papel que España está jugando y aún le queda por jugar en esta cuestión. Porque esto si que es un papelón y de los grandes, que deja todo lo anterior en problema menor.
Lo primero que quiero destacar es el nuevo ejemplo de dialéctica y retórica que ha desarrollado el socialismo español. Desde el mismo PSOE, pasando por todos los medios afines, se hacen verdaderos esfuerzos en vender esta acción militar como cualquier cosa menos una guerra. Ya saben, los adalides de la paz mundial y del no a la guerra, promotores de aquello que se vino a llamar "alianza de civilizaciones", no pueden quedar al mismo nivel que aquellos fascistas pasados que se vanagloriaban de invadir países y que se retrataban con los líderes mundiales para demostrar su importancia. Por lo tanto, e igual que pasó con la crisis económica, dificilmente oirán de boca de un sociata y menos de sus altavoces mediáticos la palabra guerra. A pesar de eso, no se dejen engañar: lo que está cayendo sobre Libia son bombas y mata a las personas, y eso, en mi pueblo, se llama guerra.
La segunda cuestión realmente llamativa es que Zparo y su gobierno se pasan por el Arco del Triunfo hasta sus propias leyes. Y es que, Zparo en su arrebato pacifista, aprobó una ley por la cual cualquier intervención militar de España tendría que ser antes aprobada por las Cortes Españolas. Y mire usted por donde, la semana pasada se envían aviones, barcos y hasta un submarino a Libia y no es hasta ayer cuando el Congreso dió su visto bueno a la intervención militar. Es cierto que Zparo se perdió la mayoría de episodios de SuperCoco y posiblemente por ésto no distinga entre el antes y el después, pero ¿no hay nadie en su gobierno que le pueda recordar estas cosas? ¿O es que son todos inútiles? No hace falta que contesten, ya han dado muestras suficientes de su capacidad.
En tercer lugar destaco el enorme esfuerzo que Zparo hizo ayer en las Cortes para diferenciar esta no guerra de Libia de aquella guerra injusta e ilegal de Iraq. Según él, esta no guerra se hace bajo el amparo de una resolución de la ONU (¡cómo si sirviera para algo un organismo donde hay países que pueden vetar en cualquier momento cualquier decisión, aunque esta la tomen el resto de miembros!), mientras que la otra no. Y como casi siempre se equivoca, y lo hace en varios sentidos: el primer error que comete es el tomar esta resolución como justificación para ir a la no guerra. Si no estoy equivocado, la resolución dice que la misión se hace para proteger al pueblo libio. Y yo me pregunto: ¿quién es el pueblo libio? ¿los rebeldes? ¿acaso la población civil que apoya a Gadafi no es pueblo libio? ¿y por el mero hecho de apoyar a Gadafi, ya no merecen protección y son susceptibles de ser atacados? Como ven, la resolución es manifiestamente mejorable. Pero es que comete otro error si cabe mayor aún, y es que intenta, después de tantos años, seguir con la mentira de que España estuvo en la guerra de Iraq. El problema es que ha pasado el suficiente tiempo ya como para que sepamos que España no estuvo en ninguna guerra ni intervino en ninguna acción militar, sino que la presencia española en Iraq coincidió con una resolución de la ONU para la reconstrucción de aquel país. Como ven si hay diferencia entre una guerra y otra, pero no es precisamente la que indica Zparo: España no estuvo en la guerra de Iraq pero si está en la guerra de Libia. ¡Esa es la diferencia!
Y por último, pero no por ello menos importante, están los "cejijuntos". Mejor dicho, no están los "cejijuntos", aquella colección de caraduras que tiene este país, cuyo mayor mérito consiste en vivir de la subvención, y que no dudaron ni siquiera un instante en ponerse, no hace tantos años, a la cabeza de todas las manifiestaciones contra la guerra que se celebraran este país, llegando incluso a acudir a la tribuna del Congreso para vociferar desde allí el famoso no a la guerra y llamar asesinos a todo el gobierno y diputados del Partido Popular. ¡Han desaparecido todos! Bueno no, todos no, porque Santiago Segura, único de esta especie que vive de su trabajo y no depende de la subvención, ha salido a criticar esta guerra. Los demás están todos en paradero desconocido: la familia Bardem, la familia Cruz, Victor Manuel y Ana Belén, Sabina, etc., etc., etc. ¡cómo si se los hubiese tragado la tierra! Y como uno ya no sabe que pensar, deduce que esta desaparición puede deberse a dos causas fundamentalmente: o bien las guerras a las que va Zparo no son guerras y aunque lo fueran siempre serían justas, o bien en próximos días recibiran en sus cuentas bancarias una cantidad importante de dinero vía subvención al pésimo cine español. Por si acaso, yo estaría pendiente del BOE.
Para terminar, les propongo un ejercicio de abstracción: imagínense que todo lo que está sucediendo en Libia es real, imagínense que la ONU hace una resolución pidiendo la intervención militar en Libia exactamente igual que la que han hecho, e imagínense que el gobierno español, presidido por Aznar o Rajoy o cualquier otro miembro del Partido Popular, va al Congreso a pedir autorización para intervenir según el mandato de la ONU. ¿Qué hubiera pasado? ¿Fácil, verdad? Se lo resumo: hubiera habido miles de manifestaciones en todo el país, encabezadas por los cejijuntos, en las que se llamaría asesinos, no sólo al gobierno y diputados, sino a cualquier militante de dicho partido (esto no es invención; esto ya pasó en su día); los cejijuntos y asociados llenarían la tribuna de invitados del Congreso para insultar al gobierno de turno (esto tampoco es invención); y el PSOE, adornado con pegatinas de no a la guerra, votaría en contra de intervenir en Libia, dándole totalmente la espalda al gobierno y a cualquier razón que éste pudiera esgrimir (algo que tampoco es inventado y que también sucedió).
Y es que, como dice el bolero, "que las guerras no son buenas, que hacen daño, que dan pena y se acaba por llorar". Pero eso siemprá será dependiendo del color con que se mire, y en este país hay mucha gente que tiene varios cristales de muchas tonalidades. Y ya saben, donde dije digo...



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