viernes, 6 de mayo de 2011

Escribo hoy, 6 de Mayo, festividad de San Juan Ante Portam Latinam, después de que anoche, con alevosía y nocturnidad, se le diera la última puñalada a la ya muy maltrecha y mal llamada democracia española. Y digo mal llamada porque cualquier parecido de la democracia española con lo que entendemos por democracia es pura coincidencia.
En nuestra querida España, o mejor dicho, en lo que queda de ella, la casta política que nos ha tocado sufrir nos ha ido comiendo el cerebro a los ciudadanos hasta hacernos ver que la democracia consiste básicamente en meter un papelito en un sobre, que a su vez se introduce en una urna de metacrilato cada cuatro años o cada vez que a ellos se les pone en su real gana. Una vez hecho ésto (meter el papelito de los cojones, y perdón por la expresión), la casta política está legitimada para hacer todo aquello que le venga en gana, incluido robarnos a manos armadas, bien llevándose el dinero público, bien subiéndonos todos los impuestos habidos y por haber, o espiarnos (aunque a Trotiño no se le pudiera hacer porque era un hombre libre), o incluso detenernos acusándonos falsamente de algún delito (recuerden todos aquellas detenciones de dos militantes del PP que según Rub-al-Kaba habían agredido a Bono -no confundir con el cantante-).
Pero lo que realmente colma a la casta política es controlarlo todo y a todos. Y aquí es donde se termina de matar a la, insisto, mal llamada democracia española. Lo primero que hacen es crearse un aforamiento en virtud de su cargo, de tal manera que cualquier delito que pudieran cometer queda impune; lo siguiente es nombrar como altos cargos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado a sus amigotes, de tal manera que siempre se pueda evitar en última instancia cualquier historia que pudiera perjudicarles; a continuación, se nombra al fiscal general del estado, teniendo ya por seguro que jamás vendrá una investigación desde esta institución; y, por último, se nombra a los jueces a dedo para que, de este modo, se conviertan en estómagos agradecidos que no tengan más remedio que acatar todo lo que la casta política diga.
Llegados a este punto, con la división de poderes totalmente eliminada y con el pleno poder en la mano, volvemos a dirigirnos a los ciudadanos pidiéndoles el voto, porque ya toca otra vez, y afirmando sin el más mínimo rubor que ni se influye en las decisiones judiciales y, por supuesto, que se acatan. ¡No faltaría más!
¿Saben, queridos lectores, qué es lo que más me fastidia de todo ésto? Es fácil: que me tomen por gilipollas, a mi, a usted y a todos los españoles.
Y eso es lo que hicieron anoche y lo que seguirán haciéndonos durante varios días: tomarnos por gilipollas. Nadie se cree que el TC sentenciara a favor de ETA porque haya razones puramente legales. Primero, por que no las hay y, segundo, porque este gobierno que miente hasta cuando no habla y el partido que le da cobertura (cien años de historia y ninguna buena acción), han dicho consciente o inconscientemente que el TC arreglaría lo que el TS había sentenciado. Y que no nos engañen ni nos tomen por tontos, al menos no a todos. Esto es un plan, un plan urdido desde hace muchos años, un plan que Mayor Oreja -uno de los pocos políticos españoles que se salvan de esta casta asquerosa- nos viene contando y que se está cumpliendo punto por punto, a pesar de que le hayan insultado y criticado desde el psoe (hoy con más minúsculas que nunca).
¡Qué no nos engañen más! Z-ETA-paro estaba negociando con ETA cuando todavía estaba en la oposición, a la vez que firmaba el pacto antiterrorista (pacto que no sé a que espera el PP para romper); Z-ETA-paro llegó a la Moncloa de forma "rara"; a partir de que Z-ETA-paro llegara a la Moncloa, ETA volvió en parte a los Ayuntamientos (acuérdense de ANV); Z-ETA-paro siguió negociando con ETA a pesar del atentado de Barajas y de decirnos a los españoles que no lo estaba haciendo; desde el ministerio de interior de Z-ETA-paro se dio un chivatazo a ETA para evitar que detuvieran a los cabecillas de su red de extorsión; el gobierno de Z-ETA-paro, en colaboración estrecha con la "independiente" justicia española ha excarcelado a los terroristas más sanguinarios de ETA, dejándolos escapar tranquilamente; y ahora, por último, el gobierno de Z-ETA-paro ha vuelto a meter a ETA en todas las instituciones. ¿Y todavía pretender hacernos creer que ellos no han tenido nada que ver en que seis de los siete jueces del TC nombrados por el psoe han votado a favor de que ETA pueda participar en las elecciones? ¡Venga ya, hombre, que gracias a Dios en este país no todos somos Leires o Bibianas!
La democracia española no tiene solución porque los políticos no se la quieren dar, aunque ésta es muy sencilla: bastaría con que comprendieran que el cargo no les da derecho a nada, pero les hace caer en la obligación de trabajar por los ciudadanos de su país, pensemos o no igual que ellos; seguiría con que el nombramiento del Fiscal General del Estado y demás cargos fiscales fueran elegidos por los propios fiscales y no por los políticos; y acabaría con que los cargos judiciales fueran nombrados por los propios jueces. ¡Tan dificil no es! Y todavía estamos a tiempo: dimitan todos los miembros del poder judicial ipso facto, dimita el fiscal general del estado; dimita el gobierno en pleno y convoquen elecciones libres y democráticas, donde los ciudadanos puedan votar libremente y sin miedo. Sólo así será posible recuperar la democracia y que los ciudadanos volvamos a creer en ella.
Por cierto, es muy triste que los políticos influyan en los jueces, pero es mucho más triste que los jueces olviden su labor y su obligación y dicten las sentencias en función, no de las leyes, sino de los intereses de quien los nombra. Eso si que es verdad que no tiene nombre y además es vergonzoso. Y por si tenían alguna duda, que miren las fotos de las celebraciones de Bildu: están los mismos que estaban en las celebraciones de Batasuna. ¿Alguna duda más?

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