viernes, 23 de septiembre de 2011

Escribo hoy, 23 de Septiembre, festividad de San Constancio, para hablar de algo muy nuestro y muy español. Hoy voy a hablar de Toros; bueno, en realidad voy a hablar de la Fiesta Nacional, que no es lo mismo.
No pretendo comentar quien está siendo la figura de esta temporada próxima ya a su fin -lo hará precisamente en Jaén, como todos los años-, ni que joven promesa ha destacado por encima de las demás, ni de que ganadería ha tenido mejor o peor comportamiento a lo largo y ancho de este año. No.
De lo que quiero hablar es del golpe a la libertad y a la democracia -otro más- que el próximo domingo se dará en Barcelona, con el cierre de la Plaza Monumental. Sí, amigos. Hablo de golpe a la libertad y a la democracia porque la prohibición de las corridas de toros en Cataluña no tiene absolutamente nada que ver ni con los toros, ni con su defensa ni con nada que se parezca. El único motivo que llevó al parlamento catalán a prohibir los toros en Cataluña es el seguir marcando distancias con España, el demostrar que ellos son totalmente distintos a los demás españoles, en definitiva, un paso más hacia sus deseos independentistas de los que, por cierto, otro día hablaremos, porque éstos mucho hablar de independencia pero bien que siguen cobrando sin rechistar y sin que les moleste del estado español. Pero eso es otro tema.
Y que no vengan ahora con que había una reclamación popular para prohibir las corridas, porque es falso, ni que el toro no merece eso que los antitaurinos llaman tortura -¡qué sabrán ellos de la tortura!-. ¡Falso de toda falsedad! El único problema es que los Toros, para empezar, son conocidos como la Fiesta Nacional y eso ellos no lo pueden consentir, y seguimos con que los Toros son una seña de identidad de España en el resto del mundo y, evidentemente, que a ellos tan listos y tan guapos como son los comparen con españoles es una ofensa gravísima. ¡Si hasta quieren prohibir, si es que no lo han hecho ya, que en las tiendas de souvenirs no se vendan ni toros ni gitanas!
Su odio a lo español, sus ansias de parecer distintos, les hacen cometer tropelías una y otra vez contra la propia población catalana quien, por miedo, calla y otorga. Y los Toros son sólo una más. Tenemos miles de ejemplos de que esto que digo es cierto: la famosa enseñanza en catalán, la obligatoriedad de saber catalán para poder presentarte a unas oposiciones, las agresiones a todo aquel que opine distinto del pensamiento único catalán, etc., etc., etc. ¡Y lo peor es que todo esto sucede sin que nadie haga nada, con todo el mundo mirando para otro lado, empezando por los políticos del gobierno nacional -cuya misión tiene que ser, precisamente, velar por la nación- y acabando por los jueces quienes, lejos de aplicar justicia, acaban siendo unos estómagos agradecidos a los partidos que los nombran!
Y la prueba de que no les importan los toros está en que no han prohibido, sin embargo, los "correbous", festejos tradicionales catalanes donde al toro le hacen de todo, desde ensogarlo hasta prenderle fuego a los pitones. Si tanto les preocupan los animales, ¿porqué no han prohibido ésto? Muy fácil: los correbous son catalanes y las corridas son españolas. Simple y llanamente.
En fin, lo peor es que no quedará aquí la cosa. Seguirán haciendo cosas que nos escandalizarán y seguiremos viendo como nadie hace nada para impedirlas. Sólo espero que, al menos, la corrida del próximo domingo, con la que se cerrará para siempre la posibilidad de que los ciudadanos catalanes puedan ir libremente a un espectáculo en su tierra, sea un auténtico "corridón", de forma que se pueda recordar muchos años y no se olvide, de esta manera, el enésimo ataque a la libertad que estos independentistas de pacotilla le hacen a este gran país.


sábado, 17 de septiembre de 2011

Escribo hoy, 17 de Septiembre, festividad de San Roberto Belarmino -un santo muy premiado, por cierto- para abordar un nuevo tema de actualidad, como es el establecimiento de nuevo del impuesto de patrimonio.
Para empezar diré que los impuestos me parecen necesarios porque son una de las fuentes de financiación más importantes que tienen los estados -sino la que más- para llevar a cabo sus inversiones en infraestructuras, educación, sanidad, etc. 
Pero, ahora bien, igual que digo ésto, también digo que los impuestos en España se están convirtiendo en un robo a mano armada. Y lo digo por dos razones: la primera, porque son bastante elevados, por mucho que nos digan que la presión fiscal en España es inferior a la media de los países de la UE (una cosa es la presión fiscal, que se mide con respecto al PIB nacional, y otra muy distinta la carga fiscal que soportamos los ciudadanos, y ahí no hay comparación alguna). La segunda razón es más grave aún, y es que, cuando los encargados de gestionar esos recursos son unos inútiles o unos ladrones o ambas cosas a la vez, y tiran el dinero -o directamente se lo llevan- en cuestiones que poco o nada tienen que ver en el desarrollo del país, la palabra robo toma todo su sentido. 
Y, sin duda, el caso de este impuesto recuperado ahora es un claro ejemplo. Decía Z-ETA-paro allá por el año 2007 que el impuesto de patrimonio era desigual e injusto, y tenía razón. Lo que no entiendo es qué ha cambiado en estos tres años para ahora recuperarlo y, encima, defenderlo. ¡Ah, sí, ya lo se! El presidente del gobierno en ejercicio, Rub-al-Kaba, está tomando todas estas medidas para ver si despierta a la izquierda más radical y evita un batacazo de aupa en las próximas elecciones. Lo que no sabe es que los únicos que están movilizados en la izquierda son, precisamente, los radicales.
Si me permiten un inciso, comentaré también brevemente el discurso que Rub-al-Kaba está manteniendo últimamente, un discurso plagado de los tópicos de la izquierda: los ricos tienen que pagar más y los bancos, que tienen la culpa de todo, han de arrimar el hombro. Y por eso han recuperado el impuesto de patrimonio y quieren poner uno a los bancos. Del primero ahora seguiremos hablando y, con respecto al segundo, ¿alguien tiene la menor duda de que en caso de imponer ese impuesto a los bancos, éstos no acabarán repercutiéndolo a sus clientes, o sea, al ciudadano de la calle, vía aumento de comisiones u otros inventos que traigan? Tiempo al tiempo.
Pero volviendo al tema que nos ocupa de los impuestos, todos los impuestos tienen un hecho imponible que marca el sentido de dicho impuesto. El IVA, por ejemplo, grava el consumo; el IRFP grava las rentas obtenidas por el trabajo, los impuestos especiales gravan el consumo de determinados productos (otro robo más)... Pero, ¿qué hecho imponible determina el impuesto de patrimonio? Ni ellos mismos lo saben y quieren confundirnos con la falacia de la izquierda de "que paguen más los que más tienen".
Para tener que pagar este impuesto, nos han "impuesto" -valga la redundancia- un patrimonio mínimo de 700.000 euros. Unos dirán que es mucho, otros dirán que es poco. Pero vamos a analizar como se puede llegar a tener un patrimonio de esta cantidad. Las formas son varias: se puede llegar a él robando, aunque entonces dudo mucho que el poseedor de este patrimonio lo declare; se puede llegar a través de un premio de una lotería que, por cierto, están exentos de tributación; se puede llegar por una herencia, y se estaría cometiendo otra injusticia, puesto que las herencias ya tributan por el no menos injusto impuesto de sucesiones; y se puede llegar también, aunque sea realmente difícil, en plan hormiguita, trabajando mucho y ahorrando más. Y aquí se estaría cometiendo otra tropelía mayor aún y es que uno va pagando impuestos año tras año vía IRPF, en función de sus ingresos obtenidos por lo que estaríamos hablando de una doble imposición que, además, estaría penalizando al ahorro. ¿Qué pasará entonces con la imposición de este impuesto? Pues básicamente que los que tienen ese patrimonio, se lo llevarán. Simple y llanamente.
A mi particularmente me da igual que retomen este impuesto porque, para desgracia mía, no tengo ese patrimonio, pero si lo que realmente quieren es aumentar la recaudación para tapar el agujero del déficit, creo que se equivocan de cabo a rabo. La cantidad que van a recaudar es insignificante comparada con el déficit. ¿Quieren recaudar, pero de verdad? Pues que empiecen por cambiar la tributación de las SICAVs -sociedades de inversión de capital variable-. Para el que no lo sepa, éstas tributan al 1% mientras que cualquier sociedad tributa en España al tipo medio del 30%. Como diría Mourinho, ¿porqué? ¿porqué no tienen estas sociedades un tipo igual que el resto de sociedades españolas? ¿No será porque ahí es donde está realmente el patrimonio de los políticos, de sus familias y de sus amigotes? Les aseguro que subiendo el tipo impositivo de estas sociedades al 30% recaudarían muchísimo más que lo que van a recaudar con el impuesto de patrimonio. Y si ésto les da miedo, que empiecen dando ejemplo ellos, haciendo que todo su sueldo tribute por IRPF, ya que en la actualidad una buena parte del sueldo de los políticos está exento de tributación. ¿Porqué? ¿Porqué? ¿Porqué? -Mourinho dixit-. 

viernes, 2 de septiembre de 2011

Escribo hoy, 2 de Septiembre, festividad de Santa Raquel, para comentar lo que sin duda es la noticia del día, cual es la reforma de la Constitución Española. ¡Casi ná!
Para empezar tengo que decir que a mi no me parece bien que se haga esta reforma, y no porque no sea necesaria sino porque, teniendo en cuenta el caso que le suele hacer todo el mundo en este país a la Constitución, incluido el Tribunal Constitucional, acabará por no servir para nada. Particularmente, más que reformar la Constitución, habría reformado el Código Penal para que, todo aquel cargo público que en el mal ejercicio de sus funciones despilfarre el dinero público, lo pague con su patrimonio e incluso con la cárcel, si es necesario. Esto sería mucho más efectivo que incluir un artículo en la Constitución. Seguro.
Pero puesto que va a ser reformada con la buena intención de limitar el déficit público, o sea, con la intención de hacer lo que cualquier padre de familia hacemos cada día, es decir, no gastar más de lo que tenemos, la aceptaré con la esperanza de que sirva para algo.
Dicho ésto, no me resisto a comentar todas las reacciones que se están produciendo en España a raíz de esta modificación. Empezaré de menos importantes y más graciosas a más importantes y menos agradables.
Empezaré, como no puede ser de otra manera, con la postura de Izquierda Hundida. La verdad, no sé como Llamazares, en vez de al Congreso, no va al Club de la Comedia porque tiene unas cosas para partirse. Ni corto ni perezoso y sin temor a quedar por enésima vez en ridículo, pide una república federal. ¡Eso es estar al día y al corriente de los problemas de los ciudadanos, sí señor!.
Muy graciosos, como no, los indignados indignantes. Estos, después de la inversión hecha en pancartas y con el ánimo de amortizarlas, no dudan en acudir a cualquier manifestación que se produzca en España. Pero claro, es que éstos ya no engañan a nadie; casi no lo consiguieron en su día y ahora, que ya sabemos claramente quiénes son, menos todavía. 
Como no podía ser menos, aparecen los nacionalistas. Por un lado, los nacionalistas vascos quieran que se incluya el derecho de autodeterminación del pueblo vasco. En primer lugar, alguien debería explicarles que, aunque España no sea un país muy normal, es ilógico reconocer derechos secesionarios en la norma máxima de la legislación de un país. Y, en segundo lugar, alguien debería explicarles que en el País Vasco también hay gente que no sólo no es nacionalista sino que se sienten plenamente españoles y que deberían dejar de hablar en nombre del pueblo vasco. Por otro lado están los catalanes, quienes piden más autonomía financiera con la amenaza de distanciarse más de España. ¡Qué cansinos son! Que unos señores que no respetan ni la Constitución ni ninguna legislación española que vaya en contra de "sus intereses" amenacen con distanciarse es, cuanto menos, irrisorio. ¿Más? ¿Se pueden distanciar más? El problema que tiene Arturo + y toda su cuadrilla es que saben que esta legislación les va a cortar el grifo y, claro, mantener embajadas de Cataluña por medio mundo es algo a lo que no quieren renunciar. ¿Y qué mejor manera que culpar a los demás? Sobre todo cuando tienes media Cataluña en pie de guerra porque les estás quitando los ambulatorios médicos. ¿De verdad piensa Arturo + que la gente va a tragar con eso de la separación? La independencia es algo en lo que todo el mundo piensa cuando tiene el estómago lleno, cuando puede ir de vacaciones, cuando puede ir al médico y cuando puede pagar su hipoteca. Pero, en el momento en que no haya para comer, ni para disfrutar y ni siquiera se pueda ir al médico porque te lo han quitado, la independencia pasará a ser el último problema de esta gente. Y entonces, ¿de qué van a vivir estos caraduras? Lo que tendrían que hacer los dos grandes partidos españoles es dejar de estar acomplejados ante estos independentistas y enseñarles que la Constitución prevee las herramientas necesarias para acabar con todas estas tonterías.
Y, por último, los sindicatos. ¡Estos si que están haciendo un papelón! Después de que en este país tengamos 5 millones de parados, que se hayan congelado las pensiones, que se haya bajado el sueldo a los funcionarios, de que cierren miles de empresas al día,... y no haber movido un dedo, ahora convocan movilizaciones por que esta reforma deriva la Constitución a la derecha. No sabía yo que algo que hacemos todas las personas sensatas del mundo, puede ser que hasta los sindicalistas lo hagan, como es no gastar más de lo que ingresamos, era de derechas. El problema que tienen el Oso Yogui y Bubu no es que se derive a la derecha o a la izquierda. El único problema que tienen estos dos personajes es que temen que se les corte el buen vivir porque, igual que todos hacemos, eliminando los gastos más superfluos en época de crisis, temen que sus cuantiosas subvenciones se vean reducidas de forma considerable. Y claro, ¿de qué van a vivir ellos y los miles de liberados sindicales que mantienen? ¿Ahora se van a poner a trabajar? ¿A la vejez? Los sindicatos y los partidos políticos, como cualquier otra organización privada -no lo olvidemos-, debería financiarse con las cuotas de sus afiliados o con cualquier otra actividad que ellos organicen para obtener fondos. Así lo hacen las Cofradías, los clubes deportivos, las asociaciones de padres, etc. ¿Porqué tenemos que financiar los españoles a asociaciones en las que ni creemos ni participamos?
Este es el motivo fundamental que tienen aunque, sin duda, no es el único porque, como todo sospechamos ya, al día siguiente de la toma de posesión del nuevo gobierno del PP -si es que llega-, comenzarán las movilizaciones "sociales" organizadas por estos dos, protestando por todo aquello que herederán y culpándolos de la situación. Aquí ya nos conocemos todos y ya sabemos de qué pie cojean éstos. Si no, al tiempo.