viernes, 2 de septiembre de 2011

Escribo hoy, 2 de Septiembre, festividad de Santa Raquel, para comentar lo que sin duda es la noticia del día, cual es la reforma de la Constitución Española. ¡Casi ná!
Para empezar tengo que decir que a mi no me parece bien que se haga esta reforma, y no porque no sea necesaria sino porque, teniendo en cuenta el caso que le suele hacer todo el mundo en este país a la Constitución, incluido el Tribunal Constitucional, acabará por no servir para nada. Particularmente, más que reformar la Constitución, habría reformado el Código Penal para que, todo aquel cargo público que en el mal ejercicio de sus funciones despilfarre el dinero público, lo pague con su patrimonio e incluso con la cárcel, si es necesario. Esto sería mucho más efectivo que incluir un artículo en la Constitución. Seguro.
Pero puesto que va a ser reformada con la buena intención de limitar el déficit público, o sea, con la intención de hacer lo que cualquier padre de familia hacemos cada día, es decir, no gastar más de lo que tenemos, la aceptaré con la esperanza de que sirva para algo.
Dicho ésto, no me resisto a comentar todas las reacciones que se están produciendo en España a raíz de esta modificación. Empezaré de menos importantes y más graciosas a más importantes y menos agradables.
Empezaré, como no puede ser de otra manera, con la postura de Izquierda Hundida. La verdad, no sé como Llamazares, en vez de al Congreso, no va al Club de la Comedia porque tiene unas cosas para partirse. Ni corto ni perezoso y sin temor a quedar por enésima vez en ridículo, pide una república federal. ¡Eso es estar al día y al corriente de los problemas de los ciudadanos, sí señor!.
Muy graciosos, como no, los indignados indignantes. Estos, después de la inversión hecha en pancartas y con el ánimo de amortizarlas, no dudan en acudir a cualquier manifestación que se produzca en España. Pero claro, es que éstos ya no engañan a nadie; casi no lo consiguieron en su día y ahora, que ya sabemos claramente quiénes son, menos todavía. 
Como no podía ser menos, aparecen los nacionalistas. Por un lado, los nacionalistas vascos quieran que se incluya el derecho de autodeterminación del pueblo vasco. En primer lugar, alguien debería explicarles que, aunque España no sea un país muy normal, es ilógico reconocer derechos secesionarios en la norma máxima de la legislación de un país. Y, en segundo lugar, alguien debería explicarles que en el País Vasco también hay gente que no sólo no es nacionalista sino que se sienten plenamente españoles y que deberían dejar de hablar en nombre del pueblo vasco. Por otro lado están los catalanes, quienes piden más autonomía financiera con la amenaza de distanciarse más de España. ¡Qué cansinos son! Que unos señores que no respetan ni la Constitución ni ninguna legislación española que vaya en contra de "sus intereses" amenacen con distanciarse es, cuanto menos, irrisorio. ¿Más? ¿Se pueden distanciar más? El problema que tiene Arturo + y toda su cuadrilla es que saben que esta legislación les va a cortar el grifo y, claro, mantener embajadas de Cataluña por medio mundo es algo a lo que no quieren renunciar. ¿Y qué mejor manera que culpar a los demás? Sobre todo cuando tienes media Cataluña en pie de guerra porque les estás quitando los ambulatorios médicos. ¿De verdad piensa Arturo + que la gente va a tragar con eso de la separación? La independencia es algo en lo que todo el mundo piensa cuando tiene el estómago lleno, cuando puede ir de vacaciones, cuando puede ir al médico y cuando puede pagar su hipoteca. Pero, en el momento en que no haya para comer, ni para disfrutar y ni siquiera se pueda ir al médico porque te lo han quitado, la independencia pasará a ser el último problema de esta gente. Y entonces, ¿de qué van a vivir estos caraduras? Lo que tendrían que hacer los dos grandes partidos españoles es dejar de estar acomplejados ante estos independentistas y enseñarles que la Constitución prevee las herramientas necesarias para acabar con todas estas tonterías.
Y, por último, los sindicatos. ¡Estos si que están haciendo un papelón! Después de que en este país tengamos 5 millones de parados, que se hayan congelado las pensiones, que se haya bajado el sueldo a los funcionarios, de que cierren miles de empresas al día,... y no haber movido un dedo, ahora convocan movilizaciones por que esta reforma deriva la Constitución a la derecha. No sabía yo que algo que hacemos todas las personas sensatas del mundo, puede ser que hasta los sindicalistas lo hagan, como es no gastar más de lo que ingresamos, era de derechas. El problema que tienen el Oso Yogui y Bubu no es que se derive a la derecha o a la izquierda. El único problema que tienen estos dos personajes es que temen que se les corte el buen vivir porque, igual que todos hacemos, eliminando los gastos más superfluos en época de crisis, temen que sus cuantiosas subvenciones se vean reducidas de forma considerable. Y claro, ¿de qué van a vivir ellos y los miles de liberados sindicales que mantienen? ¿Ahora se van a poner a trabajar? ¿A la vejez? Los sindicatos y los partidos políticos, como cualquier otra organización privada -no lo olvidemos-, debería financiarse con las cuotas de sus afiliados o con cualquier otra actividad que ellos organicen para obtener fondos. Así lo hacen las Cofradías, los clubes deportivos, las asociaciones de padres, etc. ¿Porqué tenemos que financiar los españoles a asociaciones en las que ni creemos ni participamos?
Este es el motivo fundamental que tienen aunque, sin duda, no es el único porque, como todo sospechamos ya, al día siguiente de la toma de posesión del nuevo gobierno del PP -si es que llega-, comenzarán las movilizaciones "sociales" organizadas por estos dos, protestando por todo aquello que herederán y culpándolos de la situación. Aquí ya nos conocemos todos y ya sabemos de qué pie cojean éstos. Si no, al tiempo.






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