Escribo hoy, 18 de noviembre, cuando estamos a menos de 72 horas de que el peor gobierno de la historia de España pase precisamente a eso, a la historia. Y es que desde Atapuerca hasta hoy, no ha habido en este país un gobierno más inútil y más embustero, y en algunos casos las dos cosas a la vez, que el que ahora se va -y mira que ha habido inútiles-. Y no lo digo sólo por el solar que dejan en España.
Este gobierno ha sido el más radical, más sectario y más extremista que ha habido en la historia de este país. Este gobierno, lejos de ser el gobierno de todos los españoles, ha centrado toda su acción en satisfacer a unas minorías radicales que ni de lejos representaban el interés general de España ni el de los que lo habitamos, llevándolo incluso a pisar terrenos muy comprometidos y que estaban más que superados en este país, sin pensar qué consecuencias podrían haber acarreado. Ha sido un gobierno que se ha echado en brazos de los nacionalistas a cualquier precio con tal de aislar al principal partido de la oposición, cuya consecuencia más evidente es el conocido Pacto del Tinell -¡qué gracioso resulta oir ahora a Rub-al-kaba decir que el PP no ha querido apoyar en nada al gobierno!, se vé que tiene muy mala memoria y que es muy embustero (aunque esto ya lo sabíamos)-. Y así, sucesivamente.
Pero es que, además, nos han metido en un jardín del que difícilmente saldremos y si lo hacemos será a base de tener que ajustarnos, y mucho, el cinturón. Y esta situación no es debida sólo a que no tienen ni puñetera idea de economía -acuérdense de las dos tardes en las que iba aprender Z-ETA-paro economía-, sino de que negaron una evidencia por ganar unas elecciones (las generales de 2008) y sólo han querido reaccionar cuando la UE les obligó. Ahora quieren vendernos la moto de la crisis internacional, sin tener en cuenta que hay países que están mucho mejor que nosotros, y esto debido a una simple razón: afrontaron la crisis y sus consecuencias desde el minuto uno. Este gobierno, lejos de afrontar la crisis, dilapidó todo el dinero que había en este país -y el que no había-, endeundándonos para muchas generaciones, con un plan tan estúpido como inútil, cuyas consecuencias estamos viviendo ahora con la reacción de lo que estos torpes llaman el mercado, aliñándolo encima con frases tan rimbomantes como absurdas (el sistema financiero español es el mejor, estamos en la champions league de la economía, etc.).
Pero lo más llamativo es que Rub-al-kaba, ministro de este gobierno desde el primer día, se postule ahora como la salvación para este país, como el mago que tiene la pócima mágica para sacarnos de aquí, eso sí sin decir ni media palabra de lo que piensa hacer, sino denunciando lo que según él va a hacer el PP. Y digo yo, si sabías cual era la solución, ¿porqué no la aplicaste? Porque en casi ocho años, tiempo has tenido. Y no contento con eso, acusa al PP de que va a recortar -lo cual es más que evidente, porque es la única solución que tiene este país-, obviando que, hasta ahora, si alguien ha recortado en este país ha sido él y el PSOE.
Por esta razón, sería una sorpresa que los españoles no pongamos al PSOE en el lugar que le corresponde por su pésima gestión y, sin duda, tendríamos lo que nos merecemos. Pero es que añado que las elecciones tienen que proporcionar tal resultado para el PSOE que lleve a sus militantes a una reflexión seria y profunda sobre lo que realmente quieren para su partido: si un PSOE sensato, moderno, que piense en el futuro, o este PSOE radical y sectario, anclado en las primeras décadas del siglo XX. Hasta ahora, se han limitado a aplaudir con las orejas todas las mamarrachadas de Z-ETA-paro y sus adláteres y, parece que así seguirá, teniendo en cuenta quien se está postulando para sucederle. Allá ellos, pero que tengan presente que el PSOE es un partido necesario para la salud democrática de este país.
Lo que está claro es que, sea cual sea el resultado, todos los partidos tienen que remar en la misma dirección para poder salvar esta situación. Pero mucho me temo que, lejos de ser así, al dia siguiente de que Rajoy tome la primera medida, tendrá en la calle a todos los socialistas -ya lo han hecho antes: el Prestige, la guerra de Iraq (¿lo de Afganistán no es una guerra?)- con sus paniaguados sindicatos ugete y ceceoo, quienes han demostrado durante todos estos años que les importan muy poco los trabajadores y los parados y, sin embargo, aprecian muchísimo las subvenciones callabocas que han ido recibiendo todos estos años. Por eso, y dado que esto va a ser así, me permito darle a Rajoy un consejo: el primer recorte que sea, precisamente, ese, las subvenciones a los sindicatos. Así al menos ya tendrán un motivo para manifestarse y haber si así conseguimos que trabajen un poco.
