viernes, 18 de noviembre de 2011

Escribo hoy, 18 de noviembre, cuando estamos a menos de 72 horas de que el peor gobierno de la historia de España pase precisamente a eso, a la historia. Y es que desde Atapuerca hasta hoy, no ha habido en este país un gobierno más inútil y más embustero, y en algunos casos las dos cosas a la vez, que el que ahora se va -y mira que ha habido inútiles-. Y no lo digo sólo por el solar que dejan en España.
Este gobierno ha sido el más radical, más sectario y más extremista que ha habido en la historia de este país. Este gobierno, lejos de ser el gobierno de todos los españoles, ha centrado toda su acción en satisfacer a unas minorías radicales que ni de lejos representaban el interés general de España ni el de los que lo habitamos, llevándolo incluso a pisar terrenos muy comprometidos y que estaban más que superados en este país, sin pensar qué consecuencias podrían haber acarreado. Ha sido un gobierno que se ha echado en brazos de los nacionalistas a cualquier precio con tal de aislar al principal partido de la oposición, cuya consecuencia más evidente es el conocido Pacto del Tinell -¡qué gracioso resulta oir ahora a Rub-al-kaba decir que el PP no ha querido apoyar en nada al gobierno!, se vé que tiene muy mala memoria y que es muy embustero (aunque esto ya lo sabíamos)-. Y así, sucesivamente.
Pero es que, además, nos han metido en un jardín del que difícilmente saldremos y si lo hacemos será a base de tener que ajustarnos, y mucho, el cinturón. Y esta situación no es debida sólo a que no tienen ni puñetera idea de economía -acuérdense de las dos tardes en las que iba aprender Z-ETA-paro economía-, sino de que negaron una evidencia por ganar unas elecciones (las generales de 2008) y sólo han querido reaccionar cuando la UE les obligó. Ahora quieren vendernos la moto de la crisis internacional, sin tener en cuenta que hay países que están mucho mejor que nosotros, y esto debido a una simple razón: afrontaron la crisis y sus consecuencias desde el minuto uno. Este gobierno, lejos de afrontar la crisis, dilapidó todo el dinero que había en este país -y el que no había-, endeundándonos para muchas generaciones, con un plan tan estúpido como inútil, cuyas consecuencias estamos viviendo ahora con la reacción de lo que estos torpes llaman el mercado, aliñándolo encima con frases tan rimbomantes como absurdas (el sistema financiero español es el mejor, estamos en la champions league de la economía, etc.).
Pero lo más llamativo es que Rub-al-kaba, ministro de este gobierno desde el primer día, se postule ahora como la salvación para este país, como el mago que tiene la pócima mágica para sacarnos de aquí, eso sí sin decir ni media palabra de lo que piensa hacer, sino denunciando lo que según él va a hacer el PP. Y digo yo, si sabías cual era la solución, ¿porqué no la aplicaste? Porque en casi ocho años, tiempo has tenido. Y no contento con eso, acusa al PP de que va a recortar -lo cual es más que evidente, porque es la única solución que tiene este país-, obviando que, hasta ahora, si alguien ha recortado en este país ha sido él y el PSOE.
Por esta razón, sería una sorpresa que los españoles no pongamos al PSOE en el lugar que le corresponde por su pésima gestión y, sin duda, tendríamos lo que nos merecemos. Pero es que añado que las elecciones tienen que proporcionar tal resultado para el PSOE que lleve a sus militantes a una reflexión seria y profunda sobre lo que realmente quieren para su partido: si un PSOE sensato, moderno, que piense en el futuro, o este PSOE radical y sectario, anclado en las primeras décadas del siglo XX. Hasta ahora, se han limitado a aplaudir con las orejas todas las mamarrachadas de Z-ETA-paro y sus adláteres y, parece que así seguirá, teniendo en cuenta quien se está postulando para sucederle. Allá ellos, pero que tengan presente que el PSOE es un partido necesario para la salud democrática de este país.
Lo que está claro es que, sea cual sea el resultado, todos los partidos tienen que remar en la misma dirección para poder salvar esta situación. Pero mucho me temo que, lejos de ser así, al dia siguiente de que Rajoy tome la primera medida, tendrá en la calle a todos los socialistas -ya lo han hecho antes: el Prestige, la guerra de Iraq (¿lo de Afganistán no es una guerra?)- con sus paniaguados sindicatos ugete y ceceoo, quienes han demostrado durante todos estos años que les importan muy poco los trabajadores y los parados y, sin embargo, aprecian muchísimo las subvenciones callabocas que han ido recibiendo todos estos años. Por eso, y dado que esto va a ser así, me permito darle a Rajoy un consejo: el primer recorte que sea, precisamente, ese, las subvenciones a los sindicatos. Así al menos ya tendrán un motivo para manifestarse y haber si así conseguimos que trabajen un poco.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Escribo hoy, 5 de Noviembre, festividad de Santa Isabel, una vez que ya han pasado la feria y fiestas de mi pueblo y, por fin, hemos cambiado las caretas absurdas del "jalogüin" por los anuncios constantes en televisión de juguetes y perfumes, salpicados eso sí, por anuncios electorales. Y de eso precisamente es de lo que quiero hablar, de la campaña electoral.
Reconozco que hace unos días estuve tentado de hacerlo sobre el famoso "jalogüin", pero luego pensé que era darle demasiada importancia a la tontería importada de los usa. Pero permítanme, al menos, una puntualización: ya que tenemos que aguantar a estúpidos disfrazados sin miedo a hacer el ridículo y a niños insoportables llamando a nuestras casas, soltándonos la mamarrachez del truco o trato, por lo menos que lo hagan bien. "Jalogüin" no es la noche del 31 de octubre, sino la noche del día 1 de noviembre. ¡A ver si nos enteramos y, aunque sea horrendo, al menos lo hacemos bien!
Hecho este inciso, retomo el tema de hoy que, como ya he anunciado anteriormente, es la campaña electoral, que bien podía ser llamada perfectamente como el "vamos a contar mentiras". Porque es conocido por todos que los programas electorales difícilmente son cumplidos: unas veces porque se pasan en su densidad haciendo que sea imposible cumplir todo lo prometido en cuatro años; otras veces porque no hay presupuesto para lo prometido -a partir del 20-N, ésto lo vamos a ver mucho-; y otras simplemente porque algunos políticos mienten más que hablan. Creo recordar que fue el ex-alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, el que dijo que "los programas electorales están para no cumplirlos", lo que da una clara imagen de lo que son algunos políticos.
Pero no sería justo tampoco si no reconociera -o reconociéramos todos, porque aquí somos todos culpables-, que los programas electorales son algo que ningún español leemos. ¡Lo que nos faltaba! Con los programas electorales pasa exactamente igual que con el BOE o con cualquier otro boletín oficial, que no lo leemos ni cuando publican algo que nos interesa. ¿O ustedes conocen a alguien que esté suscrito al BOE? Sinceramente, creo que el BOE no se lo lee ni quien lo escribe.
Y yo, tampoco soy una excepción. Ahora bien, a todos nos llegan mensajes electorales porque todos ponemos la radio, o leemos el periódico y, por supuesto, vemos la televisión. Y ahí es donde más nos mienten. Y es precisamente ahí donde deberían poner más empeño los políticos en no mentir. 
Llevamos un sólo día de campaña y viendo solo los distintos telediarios me he dado cuenta de que hay políticos en este país que, o bien no se han enterado de cual es la situación real, o bien nos toman por tontos de capirote. Bueno, también los hay que no se han enterado de que España, en treinta años, ha avanzado mucho y que el analfabetismo inicial ha dado paso a un nivel de formación bastante aceptable de los españoles, aunque por desgracia, y gracias a ciertas leyes educativas, esté volviendo a bajar.
De esta manera, tenemos a políticos de izquierdas cuyo único argumento para pedir el voto es infundir el miedo con aquello de "que viene la derecha" -después de estos últimos años casi da más miedo lo de "que vuelven a ganar los socialistas"-, como si la derecha no hubiera gobernado ya en este país, en comunidades autónomas y en ayuntamientos. A estos políticos les buscaba yo colocación en la empresa más grande de España (PARO, S.A., se llama).
Luego están los políticos que dicen que todo lo que está pasando en España es por la grave crisis internacional, afirmación con la que evidencian que no se han enterado de nada y que siguen sin enterarse -o peor, expresión con la que pretenden engañarnos una vez más, como hicieron en 2008 negando la existencia de la crisis-. Vamos a ver, es evidente que hay una gravísisma crisis internacional que, lógicamente, ha influido mucho en España, pero también es evidente que en España han influido otros factores que han agudizado esta situación. El primero y fundamental y casi único, la torpeza de nuestro gobierno -al que perteneció hasta no hace tanto Rub-al-kaba- que, primero negó la crisis y llamó traidores a todo aquel que decía que la crisis la teníamos encima, y luego vendió falsas recuperaciones y brotes verdes que nadie ha visto nunca. Todo ello hizo que no hicieran nada ante la crisis y lo poco que hicieron más valía que no lo hubieran hecho, porque lo único que consiguieron fue disparar el déficit público hasta los niveles que hoy tenemos -el famoso y no por ello menos inútil, plan E (ahora se comprende que significaba la E, E de estúpido)-. No ha sido hasta que la UE nos ha puesto deberes y muchos, cuando el gobierno ha hecho algo, de ahí que tengamos la mayor tasa de paro de la UE, que cierren cada día miles de empresas y de autónomos, que bajen las cotizaciones a la Seguridad Social, y que tengamos el déficit público que tenemos, y eso no es culpa de la crisis internacional. Basta comparar con los países de nuestro entorno. 
Y, por último, están los políticos de los mundos de Yupi, los que a fuerza de repetir tonterías y sandeces acaban por creérselas todas y, además, pretenden que nos las creamos los demás. Y es que, cuando uno ya no sabe que decir porque en realidad nada tiene que ofrecer, hay que tirar de manual y arrogarse unos méritos que ni por asomo le corresponden, al menos en su totalidad. Así, he oído a una política hablar de que los socialistas trajeron la democracia, han traído el desarrollo, la modernidad, la educación y la igualdad, y que por eso se tenían que sentir orgullosos.
Sólo le faltó añadir que también habían traído la corrupción, el enchufismo -véase Andalucía-, los niveles de paro más altos de Europa cada vez que gobiernan, la ruina a este país por segunda vez -véase la situación de España en el año 1996-, a los etarras a las instituciones del Estado sin nada a cambio, la desesperación a numerosos hogares españoles, y la falta de credibilidad de España ante el mundo. Con todo ésto, a lo mejor se hubiera acercado más a la realidad de sus "éxitos".
En definitiva, por un lado, es difícil que las propuestas socialistas sean creíbles, máxime cuando vienen de las mismas personas que nos han llevado a esta situación; y, por otro, España necesita un cambio urgente, que llene de esperanza y de ilusión a todos los españoles, pero eso -y que no se confunda el PP- no es un cheque en blanco sino todo lo contrario. Tiene que ser una carga de responsabilidad aún mayor para que, desde el primer día, trabajen para darle la vuelta a esta situación. Si no lo hacen así, también los denunciaremos desde aquí.
Otro día, con más tiempo, les daré unas cuantas ideas de por donde pueden actuar para atajar la situación. No hay que ser un lince ni premio Nobel de Economía para saber por donde empezar. Pero eso será otro día; de momento seguiremos aguantando la campaña electoral.