sábado, 24 de diciembre de 2011

Escribo hoy, 24 de Diciembre, festividad de San Gregorio y día de Nochebuena, simple y llanamente para desear a todos los que siguen y visitan este rincón una Feliz Navidad, agradeciéndoles también que sigan leyendo este blog que surgió ya hace más de un año con la única intención de ser una vía de desahogo, sin más pretensiones que la de reflejar mi humilde opinión en los temas de actualidad. Muchas gracias a todos.
Y sí, digo Feliz Navidad porque, gracias a Dios, este año por fin hemos dejado de oír las tonterías que desde hace varios años hemos tenido que soportar del solsticio de invierno y de no sé que más gaitas. ¡Si ni si quiera han querido cambiar el nombre de las vacaciones escolares! Y es que parece que en España todo vuelve a la normalidad. ¡Ojalá que así sea!
Y es que, por mucho que quieran algunos, lo que hoy celebramos es el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Algunos creerán más o menos en él, pero es eso lo que celebramos. Y no hay que sentir vergüenza por no creer en El y celebrar la Navidad, porque la Navidad sirve para el reencuentro, sirve también para tener presentes de forma especial a las personas que ya se han ido y sirve para que, al menos por unos días, dejemos aparcados los problemas y, porqué no decirlo, hasta la mala leche. Por eso, no hay motivo para tener las posturas tan radicales que toman algunos que sólo sirven para enfrentar. Es muy fácil: los que creemos en Jesús, celebramos su venida con alegría y esperanza; los que no, ya tienen una escusa para todo lo que he mencionado anteriormente. Y para eso, ni hay que prohibir nada, ni cambiar nombres, ni hacer otras tonterías que lo que hacen es dejar a uno como un payaso. Es como si yo, que no creo nada en las autonomías, el día 28 de Febrero dijera que se celebra, no el día de Andalucía, sino el mes más corto del año. 
Por tanto, queridos amigos, disfruten con sus familias, pásenlo bien, y que el Niño Jesús que hoy nace nos traiga a todos paz, felicidad y prosperidad, para que poco a poco vayamos todos retomando el vuelo y podamos dejar atrás los problemas que hoy por hoy, por desgracia, nos han tocado vivir, especialmente el drama del paro.
¡Feliz Navidad!

jueves, 22 de diciembre de 2011

Escribo hoy, 22 de diciembre de 2012, festividad de San Demetrio y día internacional de la salud -cuestión que celebramos todos y cada uno de los españolitos de a pie que no pillamos ni un mísero reintegro en la Lotería de Navidad-, para comentar los primeros pasos que el nuevo presidente, Mariano Rajoy, ha dado al frente de su gestión.
He de decir que, en líneas generales, me gustó lo que dijo en el debate de su investidura. He leído a sus críticos que sólo dio líneas generales, sin entrar en particularidades ni detalles. Y yo pregunto, ¿acaso cuando Z-ETA-paro fue envestido presidente hizo lo contrario? ¿Y Aznar? ¿Y González, también conocido como mister X? Es evidente que no, porque un debate de investidura no está para eso. El problema es que algunos tienen la misión de criticar todo lo que haga Rajoy incluso antes de que lo haga -recuérdese la campaña electoral del PSOE-, e incluso antes de que hubiera sido elegido presidente. Pero no se impacienten, verán como en el debate de los Presupuestos Generales del Estado entra en más detalles.
En ese debate habló de hacer recortes, muchos recortes. Por desgracia, dada la situación que va a heredar -que esperemos que sea como la que dicen que es, y no encuentren en los distintos cajones más facturas sin contabilizar, tal y como ha pasado en todos los ayuntamientos y comunidades autónomas gobernadas por estos socialistas despilfarradores-, es lo primero que hay que acometer. Hay que meterle la tijera a todas las partidas que se puedan y un poquito más, pero a la vez hay que exigir que ese recorte también lo apliquen las comunidades autónomas sin excepción, y ahí me temo que va a tener más problemas, sobre todo con una, Cataluña, que ya está asumiendo su papel de víctima -no es ninguna novedad- para que los españoles les paguemos todo lo que a ellos le venga en gana bajo la amenaza de irse del país. Espero que se muestre duro y contundente y si las amenazas de estos tíos siguen, aplicar la Constitución con toda su firmeza, llegando incluso a suspender la autonomía si fuera necesario. Ya está bien de que esta gentuza nacionalista haga todo lo que le de la gana y, además, gratis. Las leyes son para todos, y si no les gustan que cojan el primer vuelo que haya y se vayan a donde quieran, pero que dejen de robarnos y sangrarnos a los demás. Comentario aparte merecerá la decisión de cobrar tres euros por noche y por persona a todo aquel que viaje a Cataluña -¡con lo bonito que es Cuenca, me parece a mi que se van a quedar más solos que la una!-.
Y hablando de recortes, es bonito y emocionante escuchar a los socialistas pedir que empiece ya a aplicar medidas para controlar el gasto. Es realmente desternillante. Que los tíos que han elevado el déficit del estado a cantidades inimaginables y que han llevado a la deuda pública a cifras inasumibles, exijan que se apliquen medidas de ajuste es para morirse. Y es que en este país, algunos, sólo algunos, tienen muy mala memoria.
Por último, no me resistiré a comentar la composición del Consejo de Ministros. Con todas las sorpresas que quiera vender la prensa, con todo el debate de si son muchos o pocos los ministros, lo que es evidente es que, al menos a priori, tienen un nivel mucho más elevado que el anterior. Y eso ya es de agradecer, porque de agradecer es y mucho, dejar de oír sandeces de iletrados e iletradas -perdón por esta gilipollez pero no me resistía hablando de socialistas-, cuyo único mérito y capacidad ha sido militar en un partido político desde su más tierna infancia, con la capacidad intelectual justa para cantar la internacional sin equivocarse mucho. ¿O ustedes no se alegran de dejar de oír a los miembros y a las miembras? ¿Y qué me dicen de los presidentes intergalácticos? ¿Y de la alianza de civilizaciones? Y así, podríamos estar diez años recordando momentos inolvidables.
Lo único que espero es que este gobierno sea capaz de sacarnos de donde estamos con el menor dolor posible para los españoles, que pronto volvamos a recuperar nuestro crecimiento económico y, por tanto, el trabajo, y pronto volvamos a mirar al futuro con esperanza e ilusión -y no como otros, que a lo único que miraban era a ver si ganaban la batalla del Ebro-.
Por desgracia, lo que también veremos sera la radicalización de la izquierda desde el minuto uno, que no dudará en incendiar las calles ante cualquier medida que tome este gobierno, a pesar de haber estado de brazos cruzados cuando se han producido, no hace tanto tiempo, los mayores recortes sociales de nuestra historia. Y es que, como reflejó en una genial viñeta el no menos genial Antonio Mingote hace unos pocos meses, las manifestaciones y las movilizaciones las harán cuando gobierne el PP.