jueves, 22 de diciembre de 2011

Escribo hoy, 22 de diciembre de 2012, festividad de San Demetrio y día internacional de la salud -cuestión que celebramos todos y cada uno de los españolitos de a pie que no pillamos ni un mísero reintegro en la Lotería de Navidad-, para comentar los primeros pasos que el nuevo presidente, Mariano Rajoy, ha dado al frente de su gestión.
He de decir que, en líneas generales, me gustó lo que dijo en el debate de su investidura. He leído a sus críticos que sólo dio líneas generales, sin entrar en particularidades ni detalles. Y yo pregunto, ¿acaso cuando Z-ETA-paro fue envestido presidente hizo lo contrario? ¿Y Aznar? ¿Y González, también conocido como mister X? Es evidente que no, porque un debate de investidura no está para eso. El problema es que algunos tienen la misión de criticar todo lo que haga Rajoy incluso antes de que lo haga -recuérdese la campaña electoral del PSOE-, e incluso antes de que hubiera sido elegido presidente. Pero no se impacienten, verán como en el debate de los Presupuestos Generales del Estado entra en más detalles.
En ese debate habló de hacer recortes, muchos recortes. Por desgracia, dada la situación que va a heredar -que esperemos que sea como la que dicen que es, y no encuentren en los distintos cajones más facturas sin contabilizar, tal y como ha pasado en todos los ayuntamientos y comunidades autónomas gobernadas por estos socialistas despilfarradores-, es lo primero que hay que acometer. Hay que meterle la tijera a todas las partidas que se puedan y un poquito más, pero a la vez hay que exigir que ese recorte también lo apliquen las comunidades autónomas sin excepción, y ahí me temo que va a tener más problemas, sobre todo con una, Cataluña, que ya está asumiendo su papel de víctima -no es ninguna novedad- para que los españoles les paguemos todo lo que a ellos le venga en gana bajo la amenaza de irse del país. Espero que se muestre duro y contundente y si las amenazas de estos tíos siguen, aplicar la Constitución con toda su firmeza, llegando incluso a suspender la autonomía si fuera necesario. Ya está bien de que esta gentuza nacionalista haga todo lo que le de la gana y, además, gratis. Las leyes son para todos, y si no les gustan que cojan el primer vuelo que haya y se vayan a donde quieran, pero que dejen de robarnos y sangrarnos a los demás. Comentario aparte merecerá la decisión de cobrar tres euros por noche y por persona a todo aquel que viaje a Cataluña -¡con lo bonito que es Cuenca, me parece a mi que se van a quedar más solos que la una!-.
Y hablando de recortes, es bonito y emocionante escuchar a los socialistas pedir que empiece ya a aplicar medidas para controlar el gasto. Es realmente desternillante. Que los tíos que han elevado el déficit del estado a cantidades inimaginables y que han llevado a la deuda pública a cifras inasumibles, exijan que se apliquen medidas de ajuste es para morirse. Y es que en este país, algunos, sólo algunos, tienen muy mala memoria.
Por último, no me resistiré a comentar la composición del Consejo de Ministros. Con todas las sorpresas que quiera vender la prensa, con todo el debate de si son muchos o pocos los ministros, lo que es evidente es que, al menos a priori, tienen un nivel mucho más elevado que el anterior. Y eso ya es de agradecer, porque de agradecer es y mucho, dejar de oír sandeces de iletrados e iletradas -perdón por esta gilipollez pero no me resistía hablando de socialistas-, cuyo único mérito y capacidad ha sido militar en un partido político desde su más tierna infancia, con la capacidad intelectual justa para cantar la internacional sin equivocarse mucho. ¿O ustedes no se alegran de dejar de oír a los miembros y a las miembras? ¿Y qué me dicen de los presidentes intergalácticos? ¿Y de la alianza de civilizaciones? Y así, podríamos estar diez años recordando momentos inolvidables.
Lo único que espero es que este gobierno sea capaz de sacarnos de donde estamos con el menor dolor posible para los españoles, que pronto volvamos a recuperar nuestro crecimiento económico y, por tanto, el trabajo, y pronto volvamos a mirar al futuro con esperanza e ilusión -y no como otros, que a lo único que miraban era a ver si ganaban la batalla del Ebro-.
Por desgracia, lo que también veremos sera la radicalización de la izquierda desde el minuto uno, que no dudará en incendiar las calles ante cualquier medida que tome este gobierno, a pesar de haber estado de brazos cruzados cuando se han producido, no hace tanto tiempo, los mayores recortes sociales de nuestra historia. Y es que, como reflejó en una genial viñeta el no menos genial Antonio Mingote hace unos pocos meses, las manifestaciones y las movilizaciones las harán cuando gobierne el PP. 

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